La Secretaría de Trabajo de la provincia dictó la conciliación obligatoria, pero la medida de fuerza se desarrolló igual. Desde el gremio argumentaron que fueron notificados poco antes del mediodía.
La medida de fuerza se cumplió entre las nueve y las doce de la mañana, y afectó a todas las líneas del transporte urbano de pasajeros, en reclamo de mayores medidas de seguridad para los trabajadores y la implementación a partir del 20 de este mes del boleto electrónico como único sistema de cobro de pasajes.
A primera hora, los representantes de los dirigentes de la seccional local de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) junto a representantes de la Municipalidad de la Capital, la Policía de la Provincia y de las empresas de transporte urbano de pasajeros, comparecieron en la Secretaría de Trabajo, donde luego de conocer la posición del gremio, el subsecretario, doctor Walter Assefh, les hizo conocer el decreto de conciliación obligatoria, con lo que los trabajadores debían dejar sin efecto la medida.
Sin servicio
No obstante, el paro se cumplió tal como estaba previsto hasta el mediodía, aunque luego en una asamblea, los choferes decidieron acatar la disposición de Trabajo, y no continuar con la medida de fuerza.
“Ya hemos notificado a la UTA de la declaración de conciliación obligatoria, por lo que deberían dejar sin efecto la medida de fuerza, si esto no ocurre podría haber sanciones para el gremio”, dijo el doctor Assefh a EL LIBERAL.
Al mismo tiempo, confirmó que la medida tiene un alcance de 15 días hábiles, y que el próximo miércoles 20, habrá una nueva audiencia de partes “para ver si se cumplió con lo pautado en la reunión del lunes, y determinar los pasos a seguir”.
Como se recordará, en esa ocasión, la comuna se comprometió a incorporar más centros de emisión de las tarjetas para el sistema electrónico, y la Policía de la Provincia a reforzar la seguridad en los diferentes puntos conflictivos.
Malestar
Mientras tanto, las muestras de bronca se sucedieron en las paradas de colectivos, donde empleados, docentes y estudiantes de todas las edades, esperaron hasta pasado el mediodía para poder regresar a sus hogares, ya que el servicio demoró bastante en normalizarse.
“No se pueden seguir dando estas cosas. Son miles las familias que vivimos en el barrio Siglo XXI y la mayoría debe traer a sus hijos al centro o necesita del transporte para ir a trabajar”, se quejó una vecina.
Comentá la nota