Adriana Serquis recibió el Premio Nacional L'Oréal – Unesco por las Mujeres en la Ciencia. Es investigadora independiente del CONICET, en el Centro Atómico, y egresada del Instituto Balseiro. Fue galardonada por su trabajo sobre “Técnicas avanzadas de caracterización de Materiales para Energías Limpias”.
La octava edición de esta iniciativa premió a la investigadora de Bariloche Adriana Serquis, por su trabajo sobre “Técnicas avanzadas de caracterización de Materiales para Energías Limpias”. Se trata de “un aporte al conocimiento básico y aplicado que aborda la problemática relacionada con la crisis energética, desde la perspectiva de la ciencia de materiales”.
La investigadora es egresada del Doctorado en Física y docente del Instituto Balseiro. En la actualidad, tiene 47 años de edad, tiene dos hijos y es docente del Instituto Balseiro (IB) y de la Universidad Nacional de Río Negro. La investigadora del CONICET en el Centro Atómico Bariloche, dependiente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), recibió hace unos días un llamado telefónico: “Sabía que estaban por anunciar el premio, y cuando me dijeron que me pasaban con el Presidente del CONICET me emocioné”, contó -a través de una gacetilla del prensa del IB- la ganadora del 8vo premio nacional L'Oréal-Unesco con una sonrisa radiante.
Serquis dirige tesis de doctorado, dicta diversos cursos académicos y participa en numerosas actividades de extensión y de divulgación en el Instituto Balseiro, dependiente de la CNEA y de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo). En 2010, Serquis había recibido una mención especial del mismo certamen nacional “Por las mujeres en la ciencia” de L'Oréal-Unesco, que se entrega a científicas desde 2007 y que tiene como objetivo “reconocer y apoyar la excelencia del trabajo de la mujer en el ámbito científico, y promover la participación de las mujeres en la ciencia a nivel nacional”, según informan sus organizadores.
Lóréal y el CONICET distinguieron a Serquis con el premio “Por las Mujeres en la Ciencia”, y entregó menciones a otras dos investigadoras en un acto que se realizó este lunes en el Senado de la Nación, y del cual participará el Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao, acompañado del Presidente de L´Oréal Argentina, Marcelo Zimet.
Lanzado en el año 2007, el principal objetivo de este Premio “Por las Mujeres en la ciencia”, es reconocer y apoyar la excelencia del trabajo de la mujer en el ámbito científico, y promover la participación de las mujeres en la ciencia a nivel nacional.
La ganadora fue elegida por un jurado integrado por reconocidos especialistas en estas materias y representantes del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), la Comisión Nacional de Cooperación con la UNESCO y autoridades de L’Oréal Argentina.
Las tres investigadoras premiadas pertenecen a instituciones del interior del país, se destacó desde la organización.
Serquis es investigadora independiente del CONICET, con lugar de trabajo en la Comisión Nacional de Energía Atómica, además de ser Profesora Adjunta de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN).
El proyecto ganador se enmarca “dentro de la necesidad de resolver problemas relacionados con el diseño de celdas de combustible de óxido sólido (SOFC) y la caracterización de materiales capaces de impulsar tecnologías limpias y no contaminantes que mejoren la eficiencia de los sistemas eléctricos”.
Desde la organización del evento se repasó que “a nivel mundial se está advirtiendo sobre las problemáticas derivadas del uso de combustibles fósiles y la necesidad de impulsar la I+D de nuevas tecnologías para la generación, almacenamiento, transporte y uso racional de energía”.
En este contexto, “tanto la utilización del hidrógeno como vector energético, como la generación de 'Energías Limpias' o menos contaminantes a partir de conversiones electroquímicas o del uso de superconductores, está adquiriendo cada vez más fuerza”.
Sin embargo para que estas tecnologías de energías limpias avancen es fundamental investigar cómo optimizar los materiales y resolver los problemas de escala, degradación y altos costos que aún presentan.
El proyecto presentado por la doctora Adriana Serquis “es la oportunidad de generar más conocimiento y recursos humanos altamente capacitados en estas tecnologías emergentes, imprescindibles de ser desarrolladas en nuestro país, para mantener la competitividad y aportar soluciones a los problemas energéticos”.
La investigadora sabía desde chica que la física era su pasión, según se explicó desde el Balseiro. “Mamá dice que cuando el hombre llegó a la Luna y yo tenía dos años le dije que quería ser astronauta”, recuerda la científica. “Mis recuerdos de la escuela primaria son que me pasaba desarmando y armando cosas, quizás por la influencia de mi papá, que era Ingeniero Industrial, y de mi abuelo, fue siempre muy autodidacta”, cuenta Serquis. Agrega que su libro favorito por ese entonces se llamaba “Tecnirama”, que era una gran fuente de inspiración.
“Cuando entré a primer año de la secundaria, me enteré que existía algo que se llamaba Física y desde ese momento supe que iba a estudiar esa carrera. Aunque también me gustaban las ciencias sociales y en quinto año me agarró la crisis y seguí dos carreras: profesorado en enseñanza primaria y Física al mismo tiempo”, sintetiza la investigadora. Además de estudiar en la UBA y en el Balseiro, realizó un posdoctorado en Los Álamos, en los Estados Unidos, y en la actualidad realiza la Maestría en Ciencia, Tecnología e Innovación en la UNRN, en la orientación de Política Científica.
-¿Podrías contar de forma breve qué temas investigás como investigadora del CONICET en el grupo de caracterización de materiales del CAB-CNEA?
-Trabajo en el campo de materiales para energías limpias, en dos áreas distintas: celdas de combustible y súperconductores. Trabajamos en cooperación con el laboratorio de bajas temperaturas porque muchas de las propiedades las medimos en ese laboratorio y también en cooperación con investigadores de Los Álamos, en los Estados Unidos. Ahora estamos tratando de poner en marcha un criogenerador para hacer las mediciones en el edificio de Materiales. Ya tenemos un PICT start up y estamos haciendo desarrollo de cables súperconductores desde hace varios años.
-¿Qué desafíos podés mencionar para el 2015?
-Uno de ellos es poner en marcha el criogenerador, y otro es que mis estudiantes finalicen sus doctorados. También tenemos que iniciar todo el proyecto vinculado al trabajo premiado en L'Oréal -Unesco, que consiste en la formación de jóvenes en técnicas relacionadas con grandes instalaciones como sincrotrones y también con facilidades de neutrones. Este proyecto está relacionado con el proyecto RA-10 que lleva adelante la CNEA ya que ese reactor tendrá un haz de neutrones. Aparte, un sincrotrón es un acelerador circular en el que los electrones van a muy alta energía; los electrones al doblar emiten radiación. Uno puede seleccionar energías y estudiar materiales específicos como aquellos que usamos en las celdas de materiales, que son algunos óxidos de “tierras raras”.
-Sos una persona muy curiosa e inquieta… Además de dar clases y dirigir tesis de doctorado, siempre participás en actividades de divulgación y de extensión. ¿Por qué te gusta tanto la enseñanza?
-Me interesa mucho la dimensión social, y todo lo que tiene que ver con la enseñanza y con la divulgación científica está conectado con ese interés por lo social. De hecho, cuando tenía que elegir qué estudiar, casi elijo la carrera de Asistente social, a la vez de la carrera de Física… Nunca dudé de seguir Física, eso siempre lo tuve claro.
En 2014, Serquis participó como docente en el curso de crecimiento de cristales que se dictó en el Balseiro organizado por la Sección de Divulgación del CAB (en homenaje al Año Internacional de la Cristalografía). La científica también representó al Balseiro en la Feria del Libro, donde se realizaron actividades de divulgación sobre cristalografía. Asimismo, este año Serquis viajó a Formosa para brindar cursos de materiales a docentes de escuelas secundarias de esa provincia. En 2015, ya tiene planificado dar algunos cursos de posgrado.
Curiosamente, Adriana Serquis nació el 7 de noviembre de 1967, justo 100 después que Marie Curie, que nació el 7 de noviembre de 1867 y que marcó un camino y sigue inspirando en la actualidad a quienes se dedican a develar los secretos de la materia.

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