Otra vez Iguazú: Murió changarin que estaba internado por una golpiza en una celda

Nuevamente, el accionar policial se encuentra en la mira de la Justicia y es objeto de una investigación, de la que una familia busca respuestas por la muerte de un ser querido.
En este caso, la triste historia tiene como protagonista a Pablo Cardozo de 63 años, quien el pasado 7 de mayo llegó en una patrulla policial con graves traumatismos hasta la casa de uno de sus hijos, luego de haber pasado toda la noche detenido en la Sección Celdas de la Unidad Regional V, por una supuesta contravención.

Ante las lesiones, sus familiares lo trasladaron a Posadas y a su vez denunciaron a efectivos de la Seccional II, quienes intervinieron en la detención del hombre, por supuestos apremios ilegales dentro de una celda policial. Esa presentación se hizo ante la Fiscalía de Instrucción III.

Pero mientras la investigación iba tomando forma, el cuadro de Cardozo fue complicándose en los últimos días y pese a luchar contra la muerte terminó dejando este mundo ayer en el hospital local. Ahora más que nunca, sus hijos piden que se esclarezca el caso y que se conozca la verdad.

Por el momento, siete efectivos estarían sospechados en el caso, pero desde el entorno de la familia apuntan a dos agentes, que hasta hoy siguen prestando servicio en la misma dependencia, como los principales autores de la brutal agresión.

En dialogo con El Territorio, Roberto Cardozo (33), aún dolido y sin encontrar explicaciones de la partida de su papá Pablo, contó la lucha que él y sus cinco hermanos vienen realizando desde hace más de dos meses para esclarecer el brutal ataque. Según contó Roberto, su progenitor desde hacía mucho tiempo cuidaba la casa de un conocido en el barrio Unión y padecía problemas con el alcohol. A raíz de ello, en varias oportunidades se quedaba dormido en la calle. Más allá de eso, dijo que jamas su papá tuvo problemas con los vecinos.

Pero, de acuerdo a lo que pudo averiguar Roberto por testigos, el lunes 6 de mayo cerca de las 19.30 Pablo regresaba caminando a su casa en estado de ebriedad y decidió detenerse en la esquina de la avenida República Argentina y calle Salto Dos hermanas.

Allí, el sexagenario se habría quedado dormido sobre la vereda y una patrulla de la Seccional II, que pasaba por el lugar lo detuvo, presumiblemente por causar molestias a los vecinos de la zona. Al llegar a la dependencia, y al no tener lugar para alojarlo, Cardozo fue trasladado a la Sección Celdas de la Unidad Regional V donde pasaría la noche.

De acuerdo a lo señalado por dos hombres que estaban detenidos en ese mismo sector, entre dos agentes hicieron ingresar al hombre, a quien aparentemente lo habrían arrojado violentamente contra una de las paredes de la celda, provocándole un grave golpe en la cabeza. Y una vez que se desplomó en el piso, sufrió una golpiza por parte de los uniformados.

A la mañana siguiente, Cardozo recuperó la libertad y fue trasladado en un patrullero hasta la vivienda de uno de sus hijos. Con signos de haber sido golpeado, Pablo fue trasladado al hospital local manifestando que tenía fuertes dolores de cabeza. Ya en el nosocomio, los médicos habían dicho que el lesionado nunca fue atendido por los policías, pese a presentar los diversos traumatismos que padecía.

Al hombre le realizaron una tomografía computada y le detectaron que presentaba una fractura en el cráneo y un hueso de la cara roto.

Ante la gravedad de las lesiones debió ser trasladado a Posadas donde quedó internado hasta el 26 de junio. Desde esa fecha, por disposición médica, el hombre regresó nuevamente a Puerto Iguazú, donde quedó internado hasta el pasado sábado, día en que recibió el alta y volvió a su casa.

Ayer por la madrugada, la salud de Pablo volvió a complicarse y debió ser internado nuevamente en el hospital local, lugar donde horas después dejó de existir a causa de sufrir un paro cardiorespiratorio.

Siete sospechosos

Ni bien sus familiares advirtieron que podría tratarse de un caso de apremios ilegales, estos decidieron realizar una denuncia formal en la Fiscalía de Instrucción III de Puerto Iguazú.

Así el fiscal Martín Brites solícito allanamientos en las dependencias por donde pasó Cardozo y por disposición del Juez Juan Pablo Fernández Rissi se ordenó a la Gendarmería que interviniera en el caso, ya que la Policía estaba involucrada en la denuncia.

Según contaron fuentes judiciales, la Fuerza nacional había retirado, días después del hecho los libros de ingreso y egreso de la Seccional Segunda y, junto con un perito médico, se revisó a otros detenidos en la Unidad Regional V.

Para los familiares de la víctima, en tanto, siete efectivos de la Seccional II, quienes se hallaban de guardia la noche del 6 de mayo, están sospechados en el hecho. Además, trascendió que se tomaron declaraciones tanto al médico policial como a otros detenidos, quienes habrían compartido la noche junto a Pablo.

La investigación del caso se retomaría la semana próxima y se prevé que siga la ronda de testimoniales, a fin de esclarecer realmente que pasó aquella noche.

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