En el Monserrat impulsan un “conversatorio”, un espacio de charlas informales entre estudiantes y personalidades de la cultura, el arte o la educación. La idea es generar un encuentro distendido e interesante, alejado de las clases tradicionales en un aula.
Una charla de café inspiradora, motivadora e interesante. Así describieron los alumnos de séptimo y sexto años del Colegio Nacional de Monserrat el encuentro que tuvieron esta semana con Feliciano Supaga, el director del museo Deodoro Roca, de la localidad de Ongamira.
Una veintena de estudiantes participaron el lunes, primero, y el jueves, después, de una experiencia piloto de encuentro distendido de enseñanza.
Se reunieron alrededor de la lustrada y larga mesa de madera en la imponente sala del Consejo Asesor para participar del proyecto piloto “Un café para contar historias”, organizado por el programa de Gestión Cultural del colegio. Hubo, claro, café y medialunas.
La idea es implementar un “conversatorio”, experiencia novedosa en la institución pero que se utiliza en universidades del país y del mundo. Es simple: se convoca a personalidades de la comunidad a conversar sobre algún tema, como en un bar.
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