Otra entradera en Junín: esta vez la víctima fue una empleada municipal en su casa de barrio Belgrano

Otra entradera en Junín: esta vez la víctima fue una empleada municipal en su casa de barrio Belgrano
Los delincuentes intentan copiar con marcado éxito las modalidades de robo que adquieren impacto masivo en la opinión pública a través de los medios de comunicación.
Y aunque las réplicas de esas variantes se pongan en práctica con algunas modificaciones para adaptarlas a distintos lugares, en el fondo se trata del mismo tipo de delito. En las grandes urbes pareciera que los hechos son más salvajes y tanto en la Capital Federal como en el conurbano las consecuencias son trágicas. En el interior, particularmente en una ciudad como Junín, todavía los ladrones no se comportan de una manera tan brutal, aunque no falta mucho.

En el presente que impone la inseguridad en general se destaca la modalidad bautizada como “entraderas”, que consiste en asaltar a la víctima en momentos que intenta ingresar en su vivienda y aprovechar esa circunstancia para acceder a la propiedad.

Los casos más resonantes, ocurridos en el Gran Buenos Aires, terminaron con muertos y heridos graves. Y si bien en esta ciudad la realidad marca que el delito crece en cantidad y violencia, por el momento no hay que lamentar consecuencias fatales.

Sin embargo, los casos cometidos bajo esta modalidad se siguen produciendo, sumándose a la estadística “no oficial” de hurtos, robos y asaltos a mano armada, en todas y cada una de sus variantes.

El más reciente se desencadenó cuando una empleada municipal -de la comuna de Rojas-, llegó a su casa en Junín, en la calle Battilana al 400, y mientras se disponía a entrar el auto en el garage un delincuente apareció de la nada y la asaltó a mano armada.

El hecho ocurrió alrededor de las 23 del viernes en momentos que María Laura Garay, de 38 años, fue sorprendida por un ladrón encapuchado con un pasamontañas que la amenazó con un revólver cuando la mujer estaba dentro de su vehículo.

Encañonada y paralizada por el miedo, la víctima obedeció las exigencias del asaltante y fue despojada de su cartera donde había dinero en efectivo, efectos y documentación personal.

A pesar de que no resultó agredida físicamente, Garay vivió momentos de pánico que seguramente le costará borrar de su memoria.

Por el caso se iniciaron actuaciones en la Comisaría Segunda, caratuladas “Robo calificado”, con intervención de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio (UFI y J) de turno en el Departamento Judicial de Junín.

Antecedentes

Este robo se suma a otros con idéntica mecánica. Sin cámaras de seguridad que vigilen los movimientos en la zona, los barrios que no comprenden el sector céntrico se convirtieron en tierra fértil para que los ladrones ensayen nuevos formatos del delito.

Uno de los últimos robos se produjo el mes pasado cuando un hombre de 37 años llegaba del trabajo a su casa -ubicada en la calle Quintana al 1.000-. Estacionó su auto en la puerta y cuando se disponía a ingresar fue amenazado con un arma por un sujeto que le exigió la entrega de sus efectos personales. Esto no ocurrió en medio de las sombras de la noche ni aprovechando la soledad de la madrugada. Pasó a plena luz del día, alrededor de las 15, y sin que nadie advirtiera nada.

Atemorizado por posibilidad de que el asaltante también quisiera entrar a su vivienda, la víctima no dudó en darle todo lo que tenía encima además de la computadora portátil que llevaba en una mochila.

El azar quiso que el delincuente se conformara con lo que le habían entregado y emprendiera la fuga en la moto con la que interceptó a su blanco.

Desesperado porque todo terminara lo antes posible, la víctima tuvo un comportamiento pasivo, tanto que sólo pudo recordar que el sujeto llevaba puesto en un casco de moto oscuro y una campera de Boca Juniors. Así terminó la pesadilla.

Otro caso

Pero hay más. También durante el mes pasado un sujeto de 31 años fue aprehendido por efectivos de la Comisaría Primera, acusado de ser el presunto autor del asalto a un hombre de 63 años, a quien sorprendió en momentos que iba a ingresar a su domicilio, en la calle Sarmiento 141.

El hecho ocurrió cuando un ladrón amenazó a la víctima con un cuchillo y lo despojó del dinero que tenía en su poder, unos 700 pesos, aproximadamente, y de un teléfono celular.

El asaltante, que escapó a bordo de una bicicleta, fue apresado por personal de la Seccional Primera en inmediaciones de la estación de servicio ESSO, ubicada en avenida San Martín y Primera Junta, luego de que la víctima denunciara telefónicamente el hecho.

Los efectivos le secuestraron al sospechoso el dinero y el teléfono móvil sustraídos al hombre, además de un cuchillo de mesa que llevaba oculto debajo del asiento del rodado.

Motochorros a los

tiros en una despensa

Dos delincuentes armados y con cascos de motos cubriendo sus rostros ingresaron con fines de robo en un comercio ubicado en la calle 27 de Diciembre 87, donde amenazaron a una mujer que había en el local.

Atemorizada, la víctima se alejó del mostrador y se dirigió hacia su casa que forma parte del negocio. Una vez alejada de la escena, la comerciante escuchó un disparo de arma de fuego que impactó y destruyó el vidrio de la puerta por la que ella había ingresado a la vivienda.

Unos minutos después la mujer regresó a la despensa y constató que los sujetos se habían dado a la fuga sin robar nada. El caso es investigado por la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nº 9.

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