El Granate sufrió anoche su tercera caída consecutiva y quedó por debajo de la mitad de la tabla. Godoy Cruz, que no había marcado ningún gol de visitante, se impuso 1-0 en un encuentro en el que el conjunto sureño tuvo muchas impresiones. Ahora, todos los cañones del equipo de Barros Schelotto apuntan a la Copa Sudamericana.
El partido comenzó con mucho ritmo, entretenido y de ida y vueltas, ya que ambos equipos mostraron voluntad ofensiva, que ni siquiera con el gol de ventaja que logró el equipo que dirige Martín Palermo asumió una postura mezquina, aunque sí tuvo un juego algo más expectante. Ambos equipos encararon el partido pensando más en el arco rival que en el propio y rápidamente se puso en ventaja el Tomba, lo que le permitió estar mejor parado, cederle la iniciativa a Lanús y apostar al contraataque pero sin regalar la pelota. Lanús, en tanto, no logró ser claro ni contundente a la hora de generar juego, en donde se notó a la falta de un conductor neto, aunque de todos modos creó varias situaciones de gol.
En la segunda etapa, el desarrollo del juego perdió intensidad, a pesar de los tres delanteros por los cuales apostaron los DT de ambos equipos, Palermo y Guillermo Barros Schelotto, ex compañeros y dupla en la delantera del Boca Juniors múltiple campeón dirigido por Carlos Bianchi. Se vio entonces una continuidad del buen partido de la primera etapa pero con menor lucidez, en donde el Granate predominó en la tenencia del balón, pero le faltó convicción para generar situaciones de gol. En cambio, el local sufrió varias réplicas del `
Tomba conducidas por un punzante Jonathan Ramis, embates que pudieron permitir una mayor diferencia en el resultado para Godoy Cruz.
En el final, el público de Lanús hizo sentir su disconformidad con el presente del equipo y pudieron escucharse algunos cantos de repudio y silbidos para los jugadores



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