El anuncio de la abdicación de la reina Beatriz no sólo tuvo un importante alcance en los Países Bajos. En nuestro país, Ida van Mastrigt fue tomada como referente para numerosas consultas periodísticas, a partir de la trascendencia que tiene la colectividad en Tres Arroyos. Se siente privilegiada por haber recibido en nuestra ciudad a integrantes de la familia real
Los últimos días recibió llamados y visitas de muchos medios de comunicación. Es que la princesa Máxima Zorreguieta, una argentina, será reina. Y su esposo el príncipe Guillermo Alejandro será rey. La ceremonia tendrá lugar el 30 de abril y genera muchas expectativas. "Es similar a lo que ocurrió cuando se casó Máxima -explica la cónsul-. Llamaron desde diarios y radios de diversas ciudades; incluso Chiche Gelblung envió un movilero. La colectividad es referente en la Argentina".
Cuando se produjo el nombramiento de Ida van Mastrigt, se encontraba como reina Juliana, quien abdicó en 1980 y tuvo así como reemplazante a su hija Beatriz. Recuerda que "estuve cuatro veces en el Palacio con ella" y en referencia a un hecho histórico para nuestro distrito, menciona que "una vez la recibí en Tres Arroyos, junto a Máxima y Guillermo, el 31 de marzo de 2006". El último encuentro se concretó en junio del año pasado, en una recepción ofrecida por la reina a los 340 cónsules honorarios que se desempeñan en distintos países; "algunas personas fueron designadas para hablar con ella, yo hablé con Máxima y volví a percibir que muestra una gran sencillez. Son felices de estar entre gente común, muy cercanos en el trato".
La abdicación de Beatriz no es una sorpresa. Se trata de una práctica que también realizaron la mayoría de sus antecesores. Pero se desconocía el momento que elegiría para poner fin al ejercicio de esta tarea. La asunción de Guillermo Alejandro en su lugar implica para los Países Bajos volver a contar con un rey, luego de 123 años (el último fue Guillermo III, a quien sucedieron Emma, Guillermina, Juliana y Beatriz).
El cargo de Máxima es honorífico. En este sentido, señala que "si algo le sucede a Guillermo Alejandro, su sucesora en el futuro será la hija mayor, Amalia. En caso de que ella sea menor, la mamá será regente hasta que llegue a la mayoría de edad".
El cariño que genera se aprecia en las calles de Holanda y en las opiniones que tienen sus habitantes de la princesa que llegó desde la Argentina. Ida van Mastrigt subraya que "casi es más popular que la reina. Tiene un carisma especial, latino, no lo puede evitar. El beso en el balcón el día del casamiento fue inédito, rompió el protocolo y a los holandeses les gustó. Desde ya que tiene que respetarlo, pero es muy espontánea con la gente".
Se siente privilegiada por la posibilidad de haber sido anfitriona de los integrantes de la familia real. Una de las vivencias inolvidables de una actividad a la que dedicó nada menos que la mitad de su vida. "Tuve la suerte de conversar con ella y tenerla acá -dice con énfasis-. Hablé muchas veces con el embajador para decirle que tenían que venir. Había pensado hacer un programa de un día completo, finalmente vinieron dos horas pero igual fue necesario hacer un importante trabajo de organización".
A pulmón
Brasil también tiene una colectividad de los Países Bajos. Pero es más reciente, originada a mediados del siglo pasado. "Les fue más fácil -sostiene Ida van Mastrigt-. Tuvieron beneficios impositivos, las características son distintas".
En cambio, los primeros inmigrantes holandeses llegaron a Tres Arroyos en 1889, cuando la ciudad tenía solo cinco años.
Destaca que "siempre estoy muy orgullosa de esta colectividad. No somos miles e igualmente, sin gran cantidad de personas se creó un colegio muy valioso, el hogar -junto con los daneses- que siempre recibe elogios por parte de los visitantes, la iglesia, el cementerio, la cooperativa...".
En este contexto, valora especialmente que "siempre se hizo sin subsidios y sin crédito, todo a pulmón. Al tener dinero se construía y cuando se terminaba la plata, se paraban los trabajos. Así se hicieron las cosas y andan de la manera en que andan".
Tendría que haber finalizado su labor en el consulado a los 70 años. Pero pidió seguir; "no había quien pudiera hacer mi trabajo y le dije al embajador acerca de mi interés en continuar. No dependía de su decisión, sino del Ministerio de Relaciones Exteriores, pero al mes recibí un mail informando que podía continuar en el cargo hasta el 1° de abril de 2014".
En febrero de 2002, observó el casamiento de Máxima y Guillermo Alejandro en el Palacio Sans Souci, en la localidad de Victoria. La Embajada realizó la convocatoria y el encuentro fue compartido por integrantes de la comunidad holandesa. Como en aquel día de fiesta, Ida van Mastrigt considera que "vamos a tener un lugar en Buenos Aires donde poder ver toda la ceremonia. Dicen que va a ser un poco más austera, por las dificultades económicas en Europa, pero igual va a ser algo hermoso".

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