A cinco días de la batahola en Godoy Cruz-Boca, en Sarandí también hubo piñas; fue un todos contra todos cuando el partido se terminaba; hubo 5 expulsados
El final fue bochornoso. Los futbolistas de Arsenal y Gimnasia protagonizaron una gresca de magnitud. Se terminaba el partido, comenzaba el escándalo. Uno más. Días después del bochorno en Mendoza, el capítulo de la sinrazón se desató en la noche de Sarandí. Arsenal y Gimnasia LP van 1-1. Un discreto primer capítulo, un interesante cierre. De pronto, nada grave: un clásico bote a tierra. Mussis saca para Pereyra, combinación ofensiva de Gimnasia, que encara y lanza un remate, en lugar de devolver el balón para Arsenal, según los códigos del fútbol. Nada fuera de lo común, pero Marcone encara mal a Pereyra. Y Aguirre le lanza un cabezazo. Lo que sigue es tristísimo: todos, pero verdaderamente, todos contra todos. Un asistente de Arsenal provoca parte de la reacción general. Algunos van a separar y pegan. Otros van directamente a golpear. Aguirre, Pérez, Mussis, Monetti... Todos, en realidad.
El show negro dura unos dos, tres minutos. El juez Darío Herrera expulsa a dos jugadores de Arsenal (Pérez y Aguirre) y tres de Gimnasia (Mussis, Díaz y García). Pérez, antes de irse, invita a pelearse afuera a Mussis. Lo ven todos. No hay cordura. Están todos locos. El partido sigue: dos minutos más. Juegan como si nada hubiese ocurrido. Una pena mayúscula. Así está el fútbol argentino.
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