Se durmió mientras conducía en la ruta 10, y chocó a la víctima que estaba en la banquina. La fiscalía había pedido prisión efectiva, pero el juez falló a favor del reclamo defensivo. El conductor realizará tareas comunitarias.
Nicolás Kromm, de 28 años, llegó a juicio oral procesado por el delito de Homicidio culposo. La fiscal Sandra Terreno pidió que el hombre vaya a la cárcel, mientras que el defensor Guillermo Vartorelli solicitó la suspensión del juicio a prueba (Probation). Por las circunstancias que rodearon la tragedia, y por la actitud del conductor luego del hecho, el juez correccional Nº 2, Daniel Malatesta, otorgó el beneficio al acusado, quien por dos años realizará tareas comunitarias para probar su buena conducta.
Choque sin testigos, con pericias
En el accidente ocurrido el 1º de abril de 2010, falleció Ricardo Gutiérrez, a los 42 años. El hombre, oriundo de Sauce Montrull conducía por la ruta un Renault Clío, pero por alguna razón se detuvo en la banquina. Se bajó, hizo un llamada por su celular y caminó unos pasos.
A las 16, Kromm, conocido como el Ruso, salió de trabajar luego de una extensa jornada con horas extra en la fábrica Cartocor, del Parque Industrial de Paraná. Como todos los días, se subió a su Renault 19 y condujo hacia María Grande. En el camino se cruzó de carril, despistó y embistió a Gutiérrez. Pero lo que Kromm recuerda es que estaba manejando y de repente sintió el impacto en la zanja. Se bajó, caminó unos pasos y vio una zapatilla. Unos pasos más y vio la otra. Regresó la vista hacia el vehículo y encontró el cuerpo de la víctima debajo.
La actitud que de inmediato adoptó Kromm fue determinante para el resultado de la causa: marcó el 101, avisó a la Policía y no se movió del lugar hasta que llegó la asistencia.
En el lugar no hubo ningún testigo que relate qué sucedió. Las pericias determinaron que iba a una velocidad de 57 kilómetros por hora y sobre el asfalto no se registraron marcas de frenadas. Las pericias psicológica y psiquiátrica realizadas a Kromm no encontraron ninguna patología por la cual el hombre pueda adoptar una actitud temeraria al volante.
Por el contrario, los profesionales consideraron que es posible que se haya dormido luego de trabajar durante muchas horas en una máquina, un día que no estaba previsto tener que ir a trabajar, lo cual le produjo una pérdida de concentración y un cansancio del cual no era consciente al momento de subirse a conducir. Además, encontraron que Kromm sufre las consecuencias del hecho en sentimientos de culpa y angustia.
Posturas antagónicas
En los alegatos, la fiscal Terreno pidió tres años y dos meses de prisión efectiva para el acusado, ya que no se encontraron fallas mecánicas en el auto y no hay pruebas de que se haya quedado dormido. En tal caso, dijo la fiscal, si se sentía cansado tuvo una actitud imprudente al conducir sin las condiciones físicas necesarias, puso en peligro la vida de terceros y creó un riesgo de hecho evitable.
El defensor Vartorelli reclamó la probation, y calificó de exorbitante, incoherente e irracional el pedido de cárcel de la Fiscalía. Luego de enumerar pruebas y refutar planteos de la acusación, recordó casos de accidentes trágicos donde a los conductores les otorgaron la probation (a Sergio Varisco y Ezequiel Tre-mbleky, por ejemplo) con el visto bueno del Ministerio Público Fiscal, pese a que en esos hechos se probó el exceso de velocidad o embriaguez en la conducción. Por lo tanto, si no se le concedía el beneficio a Kromm, se estaría en una situación de desigualdad ante la ley.
Sentencia
Finalmente, el juez Malatesta coincidió con el planteo defensivo: otorgó la suspensión del juicio a prueba y rechazó el pedido de la Fiscalía, ya que una pena de prisión no se corresponde con la actitud responsable demostrada por Kromm. La sentencia no se encuentra firme, ya que aún corre el plazo para que la fiscal recurra en Casación.
El acusado, al finalizar el juicio, al decir las últimas palabras se quebró en llanto y pidió perdón a los familiares de la víctima presentes en el salón de audiencias, quienes percibieron y entendieron la congoja del hombre.
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