Se trata de Reyna Maraz, la joven boliviana que estuvo más de un año detenida sin poder defenderse porque no entiende el castellano. Ya está en su casa con su hija que nació en la cárcel de mujeres de La Plata.
La Comisión por la Memoria de la provincia de Buenos Aires comenzó a intervenir en el caso cuando la entrevistó en una de las inspecciones de rutina que realiza a las unidades carcelarias.
Según reportó la agencia de noticias en red Andar, a partir de ese momento se logró que la Justicia designe una intérprete que permitiera la comunicación fluida con Reina y en noviembre del año pasado presentó un amicus curiae en el marco de la causa penal que la tiene como imputada.
La presentación realizada desde la Dirección de Litigio Estratégico y el Programa de Pueblos Originarios y Migrantes hacía hincapié en la necesidad de que las actuaciones en el caso sean asumidas desde una perspectiva integral de derechos humanos, así como que se garantice un abordaje que tome en cuenta las particulares circunstancias, condicionamientos y situaciones en las que se encontraba y se encuentra Reina Maraz Bejarano, y las múltiples violencias que la misma padeció y padece.
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