Con el avance del otoño cientos de miles de hojas comienzan a caer, invadiendo calles y veredas, con un manto tan pintoresco como creador de inconvenientes. Es la típica hojarasca que muchas veces tapa los desagües pluviales y deriva en molestas acumulaciones.
Por eso Bahía Ambiental Sapem, la empresa de capitales municipales mayoritarios encargada de la recolección de residuos, comenzó a reforzar las cuadrillas encargadas del barrido, incorporó bolsas de mayor tamaño y sacó a la calle la barredora que todo el año está quieta en sus depósitos.
La empresa sugiere además que los vecinos que decidan juntar las hojas las embolsen para ser retiradas como un residuo más.
Como siempre en esta época, además, no falta quien quema las hojas secas, práctica censurada por un tratado internacional al cual adhirió nuestro país en 2004. Esa quema produce compuestos químicos peligrosos para la salud, en especial de los niños, que aumentan los riesgos de contraer trastornos hormonales y neurológicos, y debilitar el sistema inmunológico.
Por otro lado es importante tener en cuenta que las hojas secas son muy favorables en los patios. Crean una protección natural del césped, ante las heladas.
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