Ostentosas remodelaciones en viviendas del IPV provocan críticas hacia el organismo

Fuertes críticas apuntan a la falta de equidad que existe a la hora de entregar las viviendas del IPV. Familias con poder adquisitivo estarían ganando el espacio que deberían ocupar los grupos familiares de menores recursos
El barrio Evita por años fue un conglomerado habitacional deseado por miles de formoseños. Pero, tras estar abandonadas las viviendas, una vez refaccionadas fueron adjudicadas y entregadas, y hoy muchas de ellas son irreconocibles por los "ostentosos" cambios edilicios que recibieron.

El fin de las viviendas entregadas por el Instituto Provincial de la Vivienda apunta a reducir el déficit habitacional que hay en la provincia; sin embargo, "queda más que claro que muchas, no todas, de las familias que viven en este barrio tienen un poderoso capital y pueden tener su casa propia, no son personas que necesitan viviendas del IPV", señaló una vecina del barrio Virgen del Itatí I.

Las declaraciones de los vecinos y de gran parte de la población capitalina cuestionan el criterio que tendría el IPV para adjudicar las viviendas, las que tienen el fin de reducir el déficit habitacional -en familias de escasos recursos-. Sin embargo, queda a la vista que las críticas esgrimidas no son infundadas por las poderosas remodelaciones que sufrieron las viviendas a meses de ser entregadas.

En la actualidad, en el barrio Evita se observan "mansiones" muy lejanas a las originales de planta baja, las cuales se han transformado en lujosas casas de dos pisos: "Por años hemos escuchado que estas viviendas iban a ser entregadas a familias que están inscriptas en el IPV, pero acá vemos parejas jóvenes, y hasta viven personas de corta edad solas en sus viviendas", continuó aportando datos la vecina.

Según señalaron fuentes del IPV, en la lista de espera habría unas 12 mil familias esperando una vivienda, de las cuales muchas ya están inscriptas hace más de 20 años.

Costos sin remodelaciones

Cabe aclarar que los cambios en las viviendas entregadas en el barrio Evita no son generalizados. Muchas de las familias mantuvieron el aspecto original de las mismas, y tienen que pagar una suma aproximadamente de 171.000 pesos por la vivienda de tres habitaciones, en 300 cuotas de 570 pesos por débito directo o por descuento de haberes.

El costo que deben pagar los adjudicatarios por las viviendas de dos habitaciones es menor, rondando en los 350 pesos. Sin embargo, estas cifras son datos secundarios al observar las imágenes de las poderosas "viviendas" que hoy se han edificado en el lugar.

Desvirtúan FONAVI

Como dato aparte, se observa en el nombrado barrio que los adjudicatarios están desvirtuando la ley del FONAVI, al destinar las mismas hacia fines comerciales.

Según establece la Ley Nº 1495 del FONAVI en su artículo 2: "Las unidades habitacionales adjudicadas serán en todos los casos destinadas a residencia familiar única y permanente de los adjudicatarios y sus grupos familiares, no pudiendo dársele un destino diferente". Esta legislación no es respetada por los propios adjudicatarios, quienes dieron la apertura de varios comercios en el barrio.

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