Ese es el porcentaje que resignará la administración central para que la empresa cobre el tributo, sin contar la retención de 500 mil pesos por gastos administrativos. La modificación fue incorporada en comisión conjunta, donde fue aprobado el expediente
De igual forma, la bancada de Acción Marplatense anunció que el texto de la ordenanza podría sufrir más cambios hasta el martes -día en que sesionará el Cuerpo en plenario- debido a que se mantiene un diálogo con el Sindicato de Trabajadores de Obras Sanitarias (Sitos) en tal sentido. Según trascendió, el gremio no estaría del todo conforme con la nueva tarea encomendada por el Ejecutivo municipal.
De acuerdo a las proyecciones del gobierno, la tasa tendría una recaudación de unos 48 millones de pesos durante el ejercicio 2013, por lo que Osse retendría $1.200.000 por la cobranza, sin contar los 500 mil pesos que deduciría de los fondos transferidos al Enosur en concepto de gastos administrativos.
Cabe recordar que, tal como publicó en su edición del viernes El Atlántico, el gran objetivo de la Comuna al poner en manos de Osse la cobranza de un tributo que le corresponde al Enosur (a través de la Agencia de Recaudación Municipal y dentro de la Tasa por Servicios Urbanos) es asegurar que ingrese a las arcas comunales la cantidad de dinero proyectado para el ejercicio 2013. Es que la sobrecargada TSU y la baja cobrabilidad de la misma no contribuyen con el objeto de la creación de la contribución para prestación de servicios de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (Girsu), el funcionamiento de la planta de separación final de residuos, comunicación y educación ambiental, y sustentabilidad del ambiente natural y urbano en general.
Es necesario mencionar que existe una diferencia de 100 mil cuentas entre los contribuyentes que aportan a Osse y aquellos que abonan la TSU. Además, la propia ordenanza fiscal establece una delimitación de 5 zonas para la determinación y liquidación de la Contribución. No se aclaró en el expediente si se respetarán estos parámetros para diferenciar el abono de cada contribuyente ni qué se hará con aquellas cuentas que no sean alcanzadas por Osse, pero plausibles del cobro de la tasa.
DEBATE DE BAJO VUELO
Para lograr la rápida sanción del proyecto, y ante la negativa de los presidentes de bloque a convalidar un decreto de la presidencia del Cuerpo, se convocó a una comisión conjunta de Recursos Hídricos y Hacienda, que tuvo poco que ofrecer al debate. La pobreza argumental se divisó tanto en la oposición como en el oficialismo, con planteos sin vinculación alguna con el proyecto en tratamiento y respuestas poco convincentes a preguntas que, paradójicamente, eran respondidas en forma más que clara con la sola lectura del expediente.
La consulta más valida de la discusión, la cual se extendió por alrededor de dos horas, la realizó el concejal del radicalismo Eduardo Abud. Fue el edil quien expresó que en el proyecto no se explicaba porqué la tasa debía cobrarla Obras Sanitarias ni cómo se realizará el procedimiento. En principio lo planteó más como una crítica que como una duda a ser despejada, por lo que el oficialismo no acusó recibo. Casi al final del encuentro, el cuestionamiento se convirtió en pregunta concreta y el concejal Javier Woollands balbuceó que se trataba de una cuestión “política y administrativa”.
Antes, la explicación del oficialismo se había apoyado en una normativa que data de 1989: la ordenanza 7445 que en su artículo 2º establece que Osse “tendrá a su cargo la prestación, administración, explotación, mantenimiento (…) y aplicación de nuevas tecnologías de los servicios de provisión de agua potable, desagües domiciliarios, cloacales, industriales y/o de cualquier otro carácter y en general de saneamiento básico en el Partido de General Pueyrredon”. La frase relevante es ésta última y la mención del “saneamiento básico” en la que el oficialismo fundamentó la potestad de la empresa de agua para involucrarse en el mantenimiento del predio de disposición final de residuos, tal el objeto principal de la contribución.
El titular de la comisión de Hacienda, Leandro Laserna, hizo exactamente lo que este medio vaticinó que haría el oficialismo: minimizó la dimensión de la iniciativa al asegurar que se trataba de un “expediente muy simple” sobre un tributo ya aprobado en la ordenanza fiscal y exigido por el Banco Mundial (ente que financió el nuevo predio de disposición final de residuos). Así, se mostró sorprendido de la relevancia que se le daba al pasamano de recursos del Estado de un ente a otro, y le reclamó a la oposición que “cuando se le quiere buscar algo a las cosas, se es creativo en encontrarlas”.
Desde el kirchnerismo, Pablo Retamoza expuso similares dudas a las de Abud en cuanto a la cobranza de Osse por un “servicio que no presta”, mientras enfatizó en que “el vecino está preso de pagarlo porque si no, se le corta o restringe el servicio”. La afirmación del edil tiene una respuesta ambivalente. Por un lado, uno de los artículos del convenio entre Osse y el Enosur especifica sin medias tintas que la empresa no puede ejecutar este tipo de acciones por la falta de pago de la contribución (punto que el oficialismo no señaló con inmediatez, sino que lo hizo a último momento y tras varias intervenciones de la oposición del mismo talante). No obstante, lo cierto es que al contribuyente no le llegarán dos boletas de Obras Sanitarias, sino una en la que figuren ambos conceptos, por lo que no se podrá discriminar entre un pago y otro. El arco opositor insistió en esto, pero el bloque de AM no pudo clarificar la cuestión, ni tampoco el único representante de Osse que asistió al encuentro, el arquitecto Alejandro Pozzobón, subgerente comercial de la empresa.
Esto significa, irremediablemente, que el pago del servicio sanitario está concadenado con el de la nueva tasa. Otro punto que puso en relevancia Retamoza es que el proyecto de ordenanza indica en su artículo 3º que por gastos bancarios, Osse contaría con una suma de 500 mil pesos, pero el reglamento de la empresa indica que por la gestión de fondos de terceros, debe percibir un 2% del mismo.
La modificación incluida a último momento, anunciada por Débora Marrero -la edil del oficialismo más clara y contundente durante la jornada de este viernes-, remedió esto y subió el piso de la comisión que cobrará Osse por la cobranza del tributo.
Entre las chicanas de todo tipo y color que asomaron en el debate, las cuales estuvieron muy alejadas del tema en tratamiento, vale mencionar la advertencia del presidente del bloque radical, Nicolás Maiorano, quien participó brevemente del encuentro. Tras pedir explicaciones respecto a qué se iba a ser con la diferencia entre lo que se pretende recaudar y el costo ostensiblemente menor que conllevaría el mantenimiento del predio -planteo extemporáneo ya que en todo caso debía realizarse al momento de aprobarse la nueva tasa en la ordenanza fiscal-, el titular de la bancada anunció que el expediente ameritará una presentación ante el Tribunal de Cuentas de la provincia de Buenos Aires y a la Justicia.
El proyecto de ordenanza fue aprobado por mayoría, sólo con los votos del oficialismo y el rechazo de la oposición, y este martes habrá sesión extraordinaria para darle aprobación final.






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