También habrían desembarcado en barrios periféricos de la ciudad de Córdoba. El Dr. Marcelo Agüero considera que se trata de una organización que se originó en Tucumán y muta según las condiciones.
El funcionario indicó al mismo tiempo que en esta ciudad disminuyó la realización de este tipo de reuniones, por lo que consideró que comenzaron a dispersarse en distintos sentidos en busca de lugares más propicios para su accionar.
“Me han hablado de muchos lugares del interior para ponerme al tanto de que está apareciendo este fenómeno, tal como sucedió durante el verano en Santiago. También supe que en Córdoba se han comenzado a ver estas reuniones a partir de mayo, en los barrios periféricos y con las mismas características de las que se realizaban aquí. Lo que pasa es que ahí es un poco más complicado controlarlas porque es una ciudad mucho más extensa”, confirmó Agüero en diálogo con EL LIBERAL.
Como se recordará, el Juzgado de Faltas junto con la Dirección de Calidad de Vida de la Municipalidad de la Capital y la Policía de la Provincia, a través de su División de Prevención del Alcoholismo, comenzaron una firme lucha para erradicar este tipo de reuniones que se realizaban en casas de familia, pero en las que se cobraba entrada y se vendían bebidas alcohólicas a menores de edad.
Incluso, se amplió la investigación para determinar si también se vendían drogas a los chicos, un tema que aún está en investigación.
Sobre el origen de estas fiestas clandestinas, Agüero consideró que de acuerdo con las investigaciones realizadas, quienes las organizaban “no era gente de Santiago”, por lo que analizó que “puede hablarse de una red que se maneja sin una radicación fija”.
“Me parece que esta modalidad se originó en Tucumán y de ahí se ha empezado a propagar. Entiendo que en Santiago, de alguna manera nos ha ido bien, porque hemos tomado la cuestión a tiempo, cuando comenzó a aparecer el fenómeno. Ahora buscan otros lugares, tanto en el interior como en otras provincias, donde tengan mejores condiciones para trabajar”, se explayó.
Resultados
En este punto, el funcionario municipal indicó que según la información que recibe semanalmente de parte de la Policía y de la Dirección de Calidad de Vida, “ha bajado la cantidad de fiestas clandestinas que se venían registrando en los barrios de la ciudad en los meses anteriores”.
“Siguen aquellas reuniones privadas que se realizan en un club o casa de familia y generan otro tipo de perjuicios como ruidos molestos y esas cosas, pero son fácilmente identificables, no son con carácter comercial. Aquellas fiestas clandestinas, con presencia de menores, totalmente descontrolados, a las que se invitaba a través de las redes sociales o mensajes de texto, no se han encontrado en los últimos tiempos. De todos modos, es algo que está latente”, indicó.
Advirtió sin embargo que esto no relaja la actividad de las reparticiones de control, porque esta disminución “puede deberse también a la época del año”.
“Nosotros estamos apuntando fuertemente a no permitir esto y los controles que se están haciendo son importantes. Estas fiestas tienen un talón de Aquiles que es que no tienen otro modo de promocionarse que no sea a través de las redes sociales, y éstas son fácilmente detectadas por la policía, lo mismo que los mensajes de texto”, amplió.
También consideró que otro de los motivos por los cuales disminuyeron estas fiestas o bien no se las hace por el momento, es que no tienen otra forma de animación que no sea contratando a operadores de sonido, a quienes comenzaron a secuestrárseles los equipos cuando se detectaban estas reuniones sin autorización.
“Y no están consiguiendo operadores de sonido, y esto queremos que lo tengan bien en claro quienes se dedican a esto. Si se les secuestran los equipos, y no demuestran la titularidad de los mismos, aunque paguen la multa, no los recuperarán. Tienen que presentar las facturas y con un responsable bien identificable que las emitió. Esos equipos que son armados que tienen las fuentes por un lado, las potencias por otro, si no presentan todos los documentos, no se los devuelve”, enfatizó Agüero.
Recordó que hubo pocos casos de secuestro de equipos, porque cuando se hizo uno, al fin de semana siguiente ya no hubo fiestas, precisamente porque los disc jockeys no querían arriesgarse.
“También creo que los dueños de las casas donde se hacían las fiestas tomaron conciencia, porque al comprobarse todas estas faltas, ya tenían otro tipo de compromiso, porque entran en un circuito que puede derivar en una causa penal. Creo que hemos ajustado las tuercas y hemos evitado que esto se propague, no digo que se terminó, pero en muchos casos hubo gente que abortó estas fiestas ante la posibilidad de que llegara la policía. Es una forma de llevarlos al fracaso”, sentenció finalmente. l
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