Un informe del Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar) -dependiente de la Secretaría de Minería de la Nación- vinculó el alud que sufrió Tartagal hace un año a los desmontes.
La tala selectiva y la deforestación para caminos, tendidos eléctricos y picadas aumentan la erosión y la escorrentía (agua que corre por la superficie)". Tal es uno de los párrafos del informe preliminar del Segemar, que ayer publicó el diario porteño Página 12.
El trabajo tiene como título "Inundación de detritos en la ciudad de Tartagal", y aunque no descarta factores naturales en el trágico alud de agua y barrio que abatió la ciudad de Tartagal el 9 de febrero de 2009, adjudica buena parte las causas a la intervención del hombre.
El estudio del Segemar se inició pocos meses después del desastre. Además de la observación directa en el lugar, la investigación recabó información del Servicio Meteoro-lógico nacional y cuatro satélites de la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón.
Del estudio participó Raúl Seggiaro, investigador y docente de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Salta, para quien sostener que el alud sólo se debió a causas naturales no tiene ningún fundamento técnico y podría servir para encubrir la responsabilidad de las empresas que trabajan en la zona y de los políticos encargados de prevenir esos desastres.
Además de Seggiaro, de la investigación intervinieron Valérie Baumann y Diego Ascurra, del Segemar, y Víctor García, del Conicet. Los profesionales coincidieron que en la cuenca baja del río hubo un "incremento significativo de la superficie desmontada" que disminuyó la infiltración del agua (por falta de cobertura vegetal) y aumentó la velocidad de la corriente del agua..
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