Es normativa vigente que podría acompañar el desarrollo de infraestructura local. Oscar Espósito sugirió que el Fondo Municipal debe ser reformulado. "Hoy existe sólo en la teoría", reconoció el actual subsecretario de Deportes.
Para alcanzar ambiciosos objetivos deportivos, principalmente vinculados al desarrollo de la infraestructura, es necesario tener recursos que el municipio genere o gestione. Los secretarios de Deportes golpearon puertas nacionales y provinciales a lo largo de la historia. Algunos comprendieron que era necesario generar recursos propios para poder afrontar esos desafíos que escapaban a las posibilidades que establece el escuálido presupuesto municipal.
Hoy existe normativa vigente que permitiría sumar millones de pesos anuales para el Deporte. Pero no se cumple.
Por ejemplo, la ordenanza 390 que fue sancionada en 1994 crea el Fondo Municipal del Deporte. Nació como una necesidad de promover las actividades físicas y deportivas, "con la idea de favorecer el desarrollo integral de las personas". Esta normativa establece que el fondo se nutre de un 25% "de lo que ingresa al municipio por facturación de energía que abona la Cooperativa de Electricidad Bariloche".
Además, fija un 50% del monto producido por el gravamen sobre el valor de la entrada al Casino. Los fondos están destinados a la construcción, ampliación y remodelación de infraestructura deportiva y recreativa, y al mantenimiento y equipamiento de las instalaciones deportivas. El subsecretario de Deportes del municipio, Daniel Ljungberg, confirmó que el Fondo existe sólo en la teoría porque no se cumple.
Oscar Espósito fue secretario de Deportes durante la gestión de María del Rosario Severino de Costa y de Alberto Gabriel Icare y uno de los responsables de ejecutar la ordenanza. "Cuando el Casino se enteró, dejó de cobrar entradas. Y después la Cooperativa compensaba deuda que mantenía el municipio con la CEB y chau fondo”. Espósito sugirió que debe reformularse la ordenanza porque fue muy importante para acompañar el desarrollo de las instituciones públicas y privadas. "Por ejemplo se ayudó al club Estudiantes con su cancha, al club de Regatas se le puso calefacción...".
Espósito resaltó que en ese tiempo, el destino de los ingresos los definía el Consejo Asesor del Deporte, integrado por reconocidos referentes de distintas disciplinas, además del secretario de Deportes. Con las trabas que se levantaron para poder cumplir con la ordenanza, el ex secretario agregó que se terminó definiendo con el intendente un monto determinado. Reconoció, además, que una propuesta había sido incluir un peso por entrada en los boliches. "En ese tiempo nuestros jóvenes vivían ahí, había que equilibrar la balanza fortaleciendo los espacios deportivos".
Dos años después llegó la ordenanza 601 en dónde se define que del monto que la CEB abona al municipio se afecta el 75% a la Secretaría de Desarrollo Social y el 25% restante al Fondo Municipal del Deporte para "promover las actividades deportivas en nuestra ciudad que carecen de recursos propios". Ambas ordenanzas siguen vigentes, aunque no se cumplen.
Más tarde llegó otra normativa con el mismo objeto, aunque distinta forma. En 2010 se aprobó la 2092 que debía favorecer el desarrollo de infraestructura deportiva y cultural. La normativa establece la creación de un fondo fiduciario que se constituye en el Banco Nación con el exclusivo destino de apoyar proyectos vinculados a la infraestructura, nutrido del aporte de las empresas que no tienen su sede central en la ciudad. Esta ordenanza, según cálculos en las comisiones de trabajo, podía generar cerca de tres millones anuales de pesos. Tampoco se ejecutó, aunque continúa vigente.
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