La capital ya debería tener ciclorredes, vías verdes, terrazas con vegetación y basura clasificada. Un concejal asegura que si el cemento sigue avanzando la metrópolis será cada vez más asfixiante. Una mejor gestión para los residuos.
¿Se puede decir que San Miguel de Tucumán sueña con ser sustentable? Claro que sí. Sobran letras para apoyar esa hipótesis: hay varias ordenanzas en la capital que pelean para que la ciudad pueda pensar en un futuro saludable. El problema es que ninguna se cumple. Otras, que tenían el mismo objetivo, quedaron sólo en proyectos o ni siquiera fueron tratadas.
En busca de que circulen más vehículos sin motor, los concejales capitalinos aprobaron hace un año y medio una ordenanza para crear una red de circulación para ciclistas. La norma contempla no sólo la instalación de ciclorredes, sino también el diseño de estacionamientos gratuitos y adecuados para estos vehículos. También prevé su traslado en el transporte público. Pasaron 18 meses y todavía ninguna calle le dio espacio visible a las bicicletas, lamentó el impulsor de la medida, Raúl Pellegrini.
Letra inerte
Todos levantaron las manos para defender la idea de una ciudad más verde. Fue a mediados del año pasado. Convencidos de lo hermosa que quedaría la capital con las terrazas de sus edificios llenas de vegetación no dudaron en darle el sí al proyecto del ex edil Hugo Cabral.
Un estudio realizado por el actual Defensor del Pueblo mostraba que con sólo poner algunas plantas en las terrazas se podía amortiguar el avance del gris en la metrópolis. La ordenanza prevé que todos los edificios construidos desde su sanción deben contar con vegetación: árboles en macetas o superficies cubiertas de césped. El objetivo: generar pequeños "pulmones". Pero sigue siendo, por ahora, sólo un objetivo.
Otro proyecto, presentado por Pellegrini, plantea que todo edificio de cinco pisos o más que se construya a partir de ahora deberá ceder a la Municipalidad un área mínima de terreno para espacio verde de uso público. Nunca fue considerado. El edil también pidió, por medio de ordenanza, la reconversión del tendido del ferrocarril en vías verdes. Según Pellegrini, si no se toman estas medidas la ciudad será cada vez más asfixiante, debido al gran avance del cemento y al aumento constante de la cantidad de habitantes. En los últimos 30 años, la cantidad de espacios verdes por habitante se redujo a la mitad.
Tratamiento de residuos
La "cuestión" de la basura en la ciudad sumó varias normativas en el Concejo Deliberante durante los últimos meses. La clasificación de residuos orgánicos e inorgánicos ya está prevista por norma. Pero hasta ahora sólo hubo pruebas piloto y a ningún vecino se le exige que separe sus residuos antes de que pase el camión compactador.
Otra ordenanza ya promulgada es la que exige a los habitantes que entreguen las pilas en bolsas separadas al recolector de desperdicios. Si se cumpliera con el programa de recolección, transporte y disposición final de pilas y baterías usadas se le haría un gran favor al medio ambiente. En la capital, se usan 5 millones de pilas al año.
La norma que prevé la eliminación de bolsas plásticas o su reemplazo por biodegradables se respeta solamente en los supermercados. Faltan controles en los demás comercios para su aplicación. Hasta ahora, según los ediles consultados, la única disposición que dio señales de que puede cumplirse es la formación de un consorcio metropolitano para la gestión integral de los residuos sólidos urbanos, que comprenderá de un modo integral la generación, la clasificación, el transporte, la transferencia y la disposición final de la basura.

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