La ordenanza de metas de gobierno ya agita el debate preelectoral

Concejales se aprestan a debatir el proyecto de la red Nuestra Córdoba, tomado de una experiencia brasileña.
El debate legislativo sobre la posibilidad de sancionar una ordenanza de metas de gobierno que rija para el próximo intendente empezó a levantar temperatura en el Concejo Deliberante de Córdoba y se perfila como un elemento central para la discusión electoral en 2011.

La nota que el 10 de octubre pasado presentó al cuerpo la Red Ciudadana Nuestra Córdoba, con la pretensión de darle estatus legal a esa iniciativa, ya tomó forma de proyecto. Ediles de los bloques Frente Cívico, Frente Progresista y Eva Duarte pusieron la firma para que la cuestión tome estado parlamentario y se empiece a discutirse en la Comisión de Legislación General. Pero paralelamente, el bloque de la UCR –a excepción de Mario Rey– planteó fuertes diferencias con el borrador de Nuestra Córdoba y adelantó que el próximo martes presentará un proyecto propio.

Si se aprueba, la norma de metas supondría la obligación para el próximo intendente de presentar un plan de objetivos a cumplir, cuya ejecución pueda controlarse a través de indicadores, por parte del Concejo y la sociedad civil. La idea apunta a achicar el margen de incumplimiento de los gobernantes respecto a lo que prometen y también la fijación de una agenda pública previa, con los temas más urgentes para la ciudad.

Las primeras diferencias que surgieron entre los concejales abarcan tanto cuestiones conceptuales (si hace falta o no sumar elementos de control a la gestión), como a los plazos de debate y la posibilidad que este nuevo esquema rija ya para el sucesor de Daniel Giacomino.

Desde el Frente Cívico aspiran a aprobar la ordenanza antes de que cierre el presente año legislativo. La UCR, en cambio, preferiría explorar la posibilidad de darle a la norma tratamiento en doble lectura, con audiencia pública entre medio.

Como sea, ya no se plantea la opción de que la fijación de metas no sea por ordenanza sino por enmienda en la Carta Orgánica, como sucedió en la ciudad brasileña de San Pablo, tomada como modelo por Córdoba.

Justamente la comparación entre los casos de San Pablo y Córdoba fue ayer eje de un debate impulsado por el Grupo Córdoba Mejora y Nuestra Córdoba. La experiencia brasilera estuvo en boca del empresario Jorge Abrahao, miembro del Movimiento Nossa Sao Paulo, que desde 2008 impulsó la puesta en marcha, con singular éxito, de un plan de metas en aquella ciudad.

La contrapropuesta que presentará la UCR al proyecto de Nuestra Córdoba plantea cambios sustanciales. Los radicales parten del diagnóstico de que los objetivos del plan de metas ya están cubiertos mediante la presentación del presupuesto anual. “Sólo habría que asegurar que el intendente cumpla lo que anuncia. No hacen falta nuevas normas”, razonan.

No obstante, para no quedar descolocados frente a la demanda de mayor participación de la sociedad civil en el control del gobierno local, los radicales aceptarían una ordenanza de metas, aunque muy “suavizada”. Por caso, pedirán ampliar de 90 a 180 días el plazo para que el intendente fije las metas; rechazan que el Concejo evalúe el cumplimiento de ellas; y también desechan la posibilidad de que los incumplimientos del intendente se consideren “mal desempeño”.

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