Lo resolvió el juez de Instrucción Formal Nº 3, Pablo Farah, por ser el principal sospechoso del crimen del profesor universitario salteño Diego Esper, quien fue hallado muerto de un mazazo en la cabeza en su departamento de la calle Deán Funes al 300, el 16 de septiembre del año pasado.
Su defensor, Santiago Pedroza, dijo que apelará la nueva resolución y reclamará al juez nuevas medidas.
El juez de Instrucción Formal 3, Pablo Farah, pidió ayer la recaptura del camionero catamarqueño Rodolfo Benjamín Suárez, principal sospechoso del crimen del profesor universitario salteño Diego Esper, quien fue hallado muerto de un mazazo en la cabeza, en su departamento de la calle Deán Funes al 300, el 16 de septiembre del año pasado.
Suárez había sido liberado provisoriamente, por disposición del juez de la causa, el 6 de junio del corriente año y tras haber permanecido detenido en la Alcaidía Judicial durante siete meses.
Sin embargo, hoy llegó hasta el despacho del magistrado la revocatoria de su medida, dispuesta por los miembros de la Cámara de Acusación I, Rodolfo Figueroa y Edgardo Francisco Albarracín y, por ello, debió acceder a ordenar la inmediata recaptura del imputado, quien se halla en Santa María de Catamarca, su ciudad de residencia, ya reintegrado a sus tareas habituales.
La liberación provisoria de Suárez había sido apelada por el abogado representante de la familia del occiso, Juan Casabella Dávalos, y la fiscal penal 3, Emma Puente, basándose en que Farah no había dictado falta de mérito y, por lo tanto, no existían razones para el beneficio, planteo que fue avalado por los camaristas.
El abogado del camionero, Santiago Pedroza, aseguró anoche que, a su vez, apelará la revocatoria y el pedido de recaptura de su defendido.
El juez Farah quiso elevar a proceso a Suárez como autor material del hecho y al stripper tartagalense Cristian Morcillo Castillo, como encubridor, aunque la Cámara de Acusación 3, integrada por los magistrados Julio Pancio y Raúl Román, consideraron que la instrucción debía proseguir y adjuntarse más pruebas.
Está acreditado que Suárez, un sujeto de cerca de dos metros de estatura y 189 kilogramos de peso, fue la última persona que mantuvo contactos telefónicos y vía chat con Esper, con quien -de acuerdo con el trabajo policial- acordaron -días antes de hallarse el cadáver del docente- mantener un encuentro sexual.
También se sabe que Esper mantenía una relación con Morcillo Castillo, quien poseía las llaves del departamento del profesor y que en la pieza que alquilaba en una pensión, le hallaron muestras de material genético desconocido de una persona que estuvo en la escena del crimen.
El caso parece hallarse cerca de la impunidad, puesto que el juez Farah está siguiendo ahora una nueva línea de investigación, al haber citado a seis sujetos, todos integrantes del círculo íntimo del profesor universitario, para la realización de un hisopado bucal con el fin de comparar sus ADN con restos hemáticos de dos desconocidos hallados en el departamento de la víctima.
Estos son Fabricio Calmejanes, Fernando Reynaga, Hernán Chauque, Martín Obelar, Juan Marcelo Olivera y Rodrigo Amat, de los cuales solo dos se habrían presentado para someterse a la medida.
Entre ellos, uno tomó una actitud llamativa: Rodrigo Amat desapareció de Salta, y el juez ordenó a la Policía que lo ubique, recurriendo a todos los medios legales posibles.
Comentá la nota