Cuando comenzó a desandarse el camino al 28 de junio, el Partido Humanista - Encuentro Progresista y Social se definió como un espacio de adhesión crítica al?Gobierno.
Bernardo Lobo Bugeau y Salvador Agliano reivindicaron, en pocas líneas, la política de derechos humanos, la nueva integración de la Corte, "un sesgo de recuperar los sectores postergados" y "avances en la reestatización del patrimonio nacional". Ambos arremetieron contra los ruralistas que se mediatizaron a partir de la Resolución 125 (retenciones a la exportación de soja).
Pero al momento de exponer las faltas, los dos se explayaron en su texto. Agliano criticó la postergación a los jubilados, el ninguneo a la independencia sindical, la demora en la distribución de la riqueza, cuestiones irresueltas en salud y en educación, y la depredación medioambiental por la minería a cielo abierto. Lobo Bugeau, además, condenó la forma en que se ejecutan ciertas decisiones. "Necesitamos que se profundice este modelo; si no, es inconcluso y un mal modelo", advierte Agliano.
Hacia la noche del 28 se sabrá qué oposición prefieren los electores: la que arremete sin concesiones contra el modelo o la que postula su versión corregida y aumentada.
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