Oportuno reconocimiento

Por Ricardo Kirschbaum

El acercamiento del Gobierno a los productores agropecuarios y viceversa es un hecho. Tiene connotaciones electorales , sin duda alguna. La consistencia de la política se probará tras las elecciones de octubre. Sin embargo, la admisión de la importancia que tiene el sector en la economía argentina es un dato positivo que merece ser destacado , más allá de los fuegos artificiales propagandísticos que el kirchnerismo enciende cada vez que la Presidenta se planta frente a un micrófono.

El peso del campo en las exportaciones argentinas es tan decisivo y estratégico que cede ante cualquier especulación o reparo ideológico. Dentro de este panorama, la soja reina . Los números son elocuentes e ilustrativos de su importancia. La reindustrialización tan pregonada sólo existe en el relato oficial , parangonando el título de la excelente y agudísima columna que Alcadio Oña publicó ayer en Clarín.

¿Cómo hubiera sido si en vez de ese inútil tour de force de 2008 se hubiera elegido otro camino negociador ? Aquel conflicto sirvió para la épica política de algunos, siempre dispuestos a encontrar al enemigo, pero no contribuyó, en la desmesura de unos y otros , para acordar una política vigorosa que, aún, le diera al Estado recursos y a los productores seguridades para su inversión .

Si la historia nos enseña, y debemos aprender de ella, una mirada a este tiempo reciente tan áspero e impregnado de frases inflamadas contrasta con este lanzamiento ambicioso de un plan integral para el sector frente a una gruesa porción de empresarios importantes del sector agropecuario. Es, en ese sentido, un reconocimiento tácito de aquel error cometido . La realidad, por lo demás, nos dirá si el plan representa de verdad un giro o si, por el contrario, queda desvirtuado en la práctica. En estos tiempos de aguas turbulentas , las equivocaciones se pueden pagar caro.

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