Oportunidad y desafío para Quiroga y Sapag

Oportunidad y desafío para Quiroga y Sapag
El temporal y su acción destructora inauguraron una coyuntura de oportunidad en Neuquén, con resolución necesariamente política; y por ese camino comenzaron a andar, un poco a los tropezones, tanto el gobierno de Horacio Quiroga como el provincial hoy representado por Ana Pechen.

El colapso de la ciudad tuvo dos niveles: uno, el del anegamiento de los sectores más llanos y preparados, los del casco histórico; otro, el de los barrios más recientes del oeste y norte capitalino, donde primó la destrucción aluvional y no la acumulación de agua.

El agua pasó como un rayo destructor, para ir a dormir en esa zona de dique que forma la multitrocha de la ruta 22.

En su camino, desnudó las falencias estructurales y dejó al descubierto los pecados de una urbanización desprolija y aluvional. Allí quedaron depositados los ojos de todo el país, que descubrió en las fotos y los videos una Neuquén poco conocida, la ciudad más pobre y ciertamente más numerosa.

El descubrimiento de algo siempre trae luz. Esa luz es la que alumbrará la nueva agenda de oportunidad política en Neuquén. Con los ojos puestos en esos miles de testimonios mudos o no tanto del desamparo, el atraso, la contradicción.

De un lado, los socavones del aluvión con las casuchas erguidas por milagro a sus costados; del otro, los millones de dólares de Vaca Muerta. Entre un costado y el otro, los políticos deberán trazar una conexión resolutiva, amparados ahora en la emergencia que –como dijo la vicegobernadora Ana Pechen este mismo martes- funde todos los colores políticos en uno solo.

Por lo pronto, el gobierno provincial esbozó la misma línea que guió sus pasos para el conflicto de la ceniza volcánica en Villa la Angostura. Mucha presencia, generar recursos financieros, recibir la ayuda (mucha o poca, no le interesa demasiado) del gobierno nacional. Habrá créditos, moratorias, exenciones, y toda la maquinaria de asistencialismo se pondrá (en realidad ya empezó) en marcha.

Como para corroborar la línea, que es la del MPN, Ana Pechen recorrió este mismo martes, después de presidir una reunión de Gabinete y otra con los diputados, algunos de los barrios capitalinos afectados. No olvidó, al paso, sacarse una foto con operarios del EPAS, empresa que –junto con el EPEN- elogió por su trabajo en estos días aciagos.

Mientras, Horacio Quiroga también dio una primera muestra de por dónde buscará resolver el momento de oportunidad. Además de abrir grande los brazos para recibir la ayuda que tendrá que dar Sapag, y la que también tendrá que dar el gobierno de Cristina Fernández, aunque con un mohín de desprecio hacia el enemigo, casi un traidor según sus parámetros, Quiroga se aplicará entusiastamente al trabajo de reconstruir lo que se ha roto.

Este martes anunció un agresivo plan de 90 días para restaurar lo más necesario en principio: las calles troncales, los servicios esenciales. El intendente tiene que empezar por lo más elemental: arreglar las calles para que puedan pasar los colectivos, por ejemplo. Neuquén, como toda ciudad grande, no soporta dos días seguidos sin transporte, sin recolección de residuos.

Es posible que Quiroga busque un discurso que sin dejar de ser agresivo hacia sus competidores, encuentre también el equilibrio en procura de conseguir los millones que le demandará al Municipio cumplir medianamente con las exigencias que demandarán miles de ciudadanos que quedaron heridos por la naturaleza y su fuerza impiadosa, que no conoce de populismos ni demagogias, ni de ningún otro artilugio de la política de los hombres.

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