La construcción de un nuevo supermercado de la cadena Carrefour reavivó el debate sobre las ventajas y desventajas de la instalación de este tipo de mega emprendimientos comerciales en los barrios. Mientras algunos vecinos y comerciantes remarcaron que tras la llegada de los hipermercados muchos negocios tuvieron que cerrar y también hubo más problema de seguridad y limpieza, otros defendieron que "revitalizan " las zonas donde son instalados. Desde la Cámara de Comercio de Lomas piden que se tenga en cuenta “la voz de todos los actores sociales” al momento de habilitar nuevas construcciones como las que ya se hicieron en Lomas, Escalada y Temperley.
En tanto, desde la Cámara de Comercio e Industria de Lomas reclamaron al Ejecutivo municipal que antes de habilitar construcciones de este tipo, consulte a “todos los actores sociales”.
En los últimos seis años, se construyeron en la región alrededor de diez supermercados e hipermercados pertenecientes a las cadenas Coto y Carrefour. A esta última pertenece el supermercado que se está construyendo en un terreno ubicado en la intersección de las calles Las Heras y Tucumán, en Banfield.
Quienes viven en las inmediaciones de estos mega comercios aseguran que no todo fue progreso para sus barrios y que entre los principales aspectos negativos se encuentra la cantidad de comercios barriales que debieron bajar sus persianas ante la llegada de tal competencia.
El caso más emblemático es el del Coto de Temperley. Varios vecinos recordaron en diálogo con Info Región, que muchos almacenes, autoservicios y negocios como panaderías o carnicerías dejaron de operar.
Además, según los vecinos, la instalación de este hiper también aumentó la cantidad de robos, los cuales aseguraron que se dieron debido a la cantidad de gente que empezó a circular por el lugar, haciéndose “blanco fácil de los delincuentes”.
“Trajo progreso pero también mucho ‘malandraje’ al barrio, mucha gente que no es de la zona y que viene a robar acá. Muchas veces a los vecinos les roban las carteras cuando están esperando el colectivo”, advirtió Ricardo Azotea, empleado de una remisería cercana al Coto, ante la consulta de este medio.
Los escasos comercios que lograron resistir fueron los que pueden ofrecer algo que el hiper no tiene, como los locales de comidas rápidas y al paso.
“Acá habrán cerrado más de 20 almacenes porque no pudieron hacer frente a los precios. Quedamos en pie unos pocos porque somos los más antiguos y vimos de que manera arreglarnos”, aseguró Omar Vélez, dueño de un mini mercado del lugar.
En los alrededores del supermercado que tiene la cadena Carrefour sobre la calle Oliden, en el barrio lomense de Parque Barón, la situación fue similar ya que sólo lograron mantenerse un puñado de los clásicos comercios de barrio, mientras que la mayoría de los que se encontraban sobre la calle Molina Arrotea, debieron bajar sus persianas.
No obstante y pese a las quejas de los vecinos, varios clientes de este comercio lo defendieron por ser uno de los pocos que acepta todos los tickets y todas las tarjetas que otorga el Gobierno a través de diferentes planes sociales.
“Vivo en Villa Albertina y de allá vengo acá buscando precios más baratos. Es el único lugar donde te reciben las tarjetas del Plan Vida y del Ticket Nación sin problemas, en los comercios del barrio esto no es así”, afirmó a este medio la vecina Catalina Lima.
Desde otra perspectiva, hay quienes ven en estos emprendimientos un “progreso”.
“Los super benefician al barrio porque le dan otro valor, además de ofrecer comodidad a los vecinos. Desde que está el Carrefour la zona está más concurrida, y por ende es más segura. Hay movimiento todo el día”, opinó Adriana Carrizo, vecina que vive a metros del hiper mercado.
Particular es la situación que viven quienes se encuentran cerca de los Coto de Banfield y de Escalada, ambos ubicados sobre la avenida Hipólito Yrigoyen y con treinta cuadras de diferencia, ya que debido a la escasez de espacio en esas zonas deben padecer las consecuencias de los autos que estacionan sobre las veredas de los vecinos.
En Banfield y pese a tener una pequeña playa de estacionamiento, los vecinos señalaron que los fines de semana la situación es “caótica” por la cantidad de coches que se suben a las veredas.
En tanto, aquí las quejas respecto al impacto en los comercios locales fueron menores ya que si bien admitieron que algunos cerraron, principalmente supermercados chinos y kioscos; otros no se vieron afectados dado que los clientes “de siempre” continuaron yendo al lugar a realizar sus compras diarias.
Por su parte, en Escalada los cuestionamientos se centraron en la vista y la circulación de aire que el supermercado le quitó a los edificios con los que linda.
Nuevamente es Banfield el lugar elegido para la instalación de un nuevo supermercado, lo cual ya ha levantado quejas y preocupaciones tanto de vecinos como de comerciantes.
“Por cada nueva superficie que se abre se cierran 600 puestos de trabajo, empresas familiares y no se consulta a la comunidad, a los que están perjudicados. Frente a donde se va a construir este Carrefour hay un supermercado que tiene 102 empleados, que está desde 1964 y que va a tener que cerrar. A siete cuadras está Coto y a ocho cuadras hay un Disco. Una gran superficie cambia todo lo que es el barrio, una zona residencial, donde el comerciante pequeño que está cerca tiene que cerrar. Cuando hay un emprendimiento de esta naturaleza, se tiene que consultar a todos los sectores, a los vecinos y a las instituciones como las nuestras”, reclamó el presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Lomas de Zamora, Alberto Kahale.
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