El Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS) cuestionó a la administración de Pablo Bruera por no cumplir con la clausura y haber seguido arrojando residuos sólidos y urbanos en la cantera de Hernández, la cual se convirtió en el basural a cielo abierto más grande de la región.
La cantera ubicada en calle 31 desde 514 hasta 519 fue clausurada en 2012 por personal del OPDS que conduce Hugo Bilbao, el cual haciendo caso a las denuncias vecinales por el arrojo incesantes de desechos y la quema ilegal de los mismos, intentó poner un freno a la administración Bruera que venía desviando residuos del Ceamse al predio de Hernández.
Luego de la nota publicada por InfoPlatense, voceros del organismo provincial explicaron que “el OPDS lo que puede hacer, y se hizo, es clausurar”, y advirtieron que “si el municipio desconoce la clausura no es negligencia nuestra, es un tema del municipio”.
A su vez, se aclaró que “el Organismo no tienen poder de policía para prohibir el ingreso de los camiones”, y se reiteró en la necesidad de que el municipio de La Plata tome conciencia sobre los altos riesgos de contaminación y transmisición de enfermedades infecto-contagiosas que se pueden generar por este basural a cielo abierto.
El basural no sólo causa olores nauseabundos imposibles de describir, sino que también origina muchas enfermedades porque allí se multiplican microbios y otras plagas como moscas, cucarachas y ratas; también atrae a perros y otros animales que pueden transmitirlas.
En una recorrida por el lugar, el referente del PRO La Plata, Fernando Ponce, resaltó que “el olor nauseabundo que inunda la zona hace irrespirable el aire. Las miles de bolsas de basura que hay en el lugar hacen que se torne insoportable estar cerca y según relatan los vecinos, los días de viento el mal olor se puede sentir hasta 6 cuadras de la cantera”.
“Además, esto conlleva un gran riesgo sanitario por la proliferación de plagas en la zona”, graficó en torno a la generación de enfermedades gastrointestinales como gastroenteritis agudas y crónicas; salmonelosis; y enfermedades respiratorias como sinusitis, bronquitis crónica y asma, entre los vecinos de la zona.
Lamentablemente, a pesar a la clausura de la cantera que pesa desde hace casi tres años y la denuncia que este medio hizo pública, la gestión Bruera ha continuado las últimas semanas arrojando desperdicios domiciliarios en el lugar, agravando aun más el riesgo sanitario que sufren todos los platense que viven y transitan en las cercanías del predio donde se montó este gran basural.


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