El hombre es meticuloso: traza líneas en los mapas, estudia con detalle la cartografía, consulta fuentes confiables en materia hidrológica y lanza su idea con fuerza.
A primera vista, la idea suena descabellada. Sin embargo, a medida que avanza la explicación y los detalles la propuesta va cobrando forma. Se trata de utilizar todo el sistema de islas que están ubicadas sobre el río Uruguay, cercanas a la costa de Gualeguaychú frente a la pastera UPM, y conformar allí una rada (1) que permita el anclaje de los buques de ultramar que podrían esperar allí antes de ingresar al Puerto de Concepción del Uruguay.
Para ello, es necesario dragar todo el trayecto ubicado entre las islas y la costa de Gualeguaychú (2), conformando con la arena que se extraiga toda una zona turística en las islas (3), que evite la inundación de esas tierras y garantícela conformación de una gran reserva ecológica.
Con el dragado de toda esa zona, un gran caudal de agua que hoy extrae la fábrica de pasta de celulosa de las aguas del río Uruguay se vería reducido en gran medida, argumenta Fernando Brescacín. Con esta acción, la Argentina garantizaría los 23 pies de profundidad pactados en el tratado del río Uruguay con el país vecino, pero obligaría a la fábrica a tener que generar grandes obras de infraestructura o bien trasladar su planta para contar con los xxx millones de litros que necesita la pastera UPM para funcionar.
De este modo, el canal principal de navegación se mantendría en condiciones para garantizar la navegabilidad del río Uruguay y la operatividad del Puerto uruguayense, sin que ello signifique beneficiar a la fábrica finlandesa, como argumenta la Asamblea de Gualeguaychú cada vez que surge el debate por el dragado del río Uruguay.
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