Sin opción: un millón de jóvenes no estudian ni trabajan en la Argentina

Un informe reveló que alrededor de un millón de adolescentes no realizan tareas laborales ni académicas. Especialistas cuestionan las políticas impulsadas por el Gobierno nacional
"Los jóvenes piden lo que hicimos nosotros en estos años felices”. La frase de la presidenta Cristina Fernández en referencia a lo que ocurre en España, donde hay protestas masivas de miles de jóvenes, es casi ofensiva en el contexto actual de la Argentina. Un reciente informe puntualizó que en el país hay casi un millón de jóvenes de entre 14 y 24 años que no estudian ni trabajan. Se estima que la mitad, unos 500 mil jóvenes, viven en el Conurbano bonaerense.

Es prácticamente una generación que no encuentra motivaciones ni oportunidades. Tampoco puede gozar de una mirada optimista para un futuro inmediato. Ni siquiera mediato. Es una generación olvidada y sin opciones.

El informe elaborado por el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral) afirma que en 2010 hubo 993 mil jóvenes de entre 14 y 24 años fuera del mercado laboral. Mientras la tasa de desempleo alcanza el 7,4% (según el INDEC, por lo que hay que tomarla con pinzas) la población mencionda es del 21,9%, casi el triple. Más precisamente, hay un 21,9% de personas de entre 14 y 17 años fuera del mercado laboral, mientras que en la franja que va de los 18 a los 24 años la tasa es del 19,4%. En ese contexto, hablar de “estos años felices” no parece ser lo más apropiado.

“No se avizora una solución porque no se está haciendo nada”, dijo a Hoy el economista Jorge Colina, integrante del Institudo para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), quien puntualizó que se trata de un “problema estructural” y no “coyuntural”, lo que hace más difícil la solución. Entre los críticos al Gobierno se encuentra la Iglesia. Sin embargo, en este caso, dio cifras más benévolas, aunque no por eso dejan de ser preocupantes: pidió recientemente al Gobierno “ocuparse de los 900.000 jóvenes de todo el país que no estudian ni trabajan”.

Según los datos que aportó el obispo de San Isidro y presidente de la Comisión Pastoral Social, Jorge Casaretto, esa cifra representa el 17% de los 5,2 millones de chicos de 13 a 19 años que hay en el país. Casi uno de cada cinco.

Planes sin sustento

La socióloga de Conicet-Flacso, Analía Otero, explicó que la realidad actual requiere de programas “de mucha complejidad” porque deben ser focalizados e integrales. “Por más que haya una política de empleo, esos pibes quedaron limitados al barrio y es difícil sacarlos y que ellos se acerquen. Hay que hacer un trabajo fino y territorial, trabajar con la motivación para que los chicos se enganchen. No hay que esperar que ellos vengan, sino ir a buscarlos”, señaló en diálogo con Hoy.

En esa línea, puntualizó que este tipo de programas requieren la infraestructura necesaria y la inversión, cuestiones que dificultan el “sostenimiento en el tiempo”, dado que la dirigencia habitualmente apela a medidas más efectistas que efectivas. “En el ámbito Nacional son mucho menos frecuentes. Uno de los pocos que se mantiene es el de salud sexual y reproductiva, pero abarca sólo una parte del problema. Se necesitan planes integrales”, añadió.

Números preocupantes

El problema estructural al que se ven sometidos los jóvenes argentinos se ha ido profundizando en los últimos años, al no vislumbrarse una política integral que apueste a revertir dicha situación.

El período posterior a la crisis del 2001 reflejó que, pese a algunos años excepcionales, la tendencia negativa no ha mermado.

Durante el 2003 había en el país 846 mil chicos de entre 14 y 24 años que no estudiaban ni trabajaban.

El balance del año siguiente fue optimista: la cifra cayó a 822 mil.

Sin embargo, a partir de allí el crecimiento fue constante hasta llegar casi al millón de jóvenes a la deriva.

El problema de la precariedad laboral

El trabajo no registrado es una afección que sufre un sector amplio de la clase trabajadora del sector público y privado. Y, en el caso de los jóvenes, la problemática se agudizó en mayores proporciones durante los últimos años.

Estudios privados afirman que el 81% de los jóvenes carece de cobertura de salud. Así, los privilegiados que logran conseguir trabajo por lo general no obtienen todos los beneficios.

Estos estudios comprueban que el 70% de los menores de 25 años que ingresan al mundo laboral lo hace en forma irregular, mientras que al 83% de los jóvenes no le hacen descuentos jubilatorios en su primer trabajo.

Deserción escolar, un tema central

Colina consideró que uno de los problemas estructurales que se da en la actualidad es la deserción escolar y aportó un dato para desmentir uno de los principales “caballitos de batalla” del Gobierno nacional. El especialista explicó que, contrariamente a lo que sostienen fuentes oficiales, la implementación de la Asignación Universal por Hijo no garantiza la contención de los jóvenes en la escuela. “Se supone que la condición de ese plan es la asistencia a la escuela, pero en la realidad esto no es así. Se les pide a los chicos sólo la constancia de inscripción, no que vayan a clases”, remarcó.

El referente de Idesa detalló que la diferencia de este índice en el país dista mucho del de Chile, donde se logró reducir en gran medida la deserción escolar. Colina explicó que en el vecino país el presupuesto de las escuelas es manejado por los municipios y se otorga a partir de la cantidad de alumnos que tiene cada establecimiento. “Entonces, las escuelas se preocupan por la continuidad de los alumnos. En la Argentina, en cambio, los responsables son los gobiernos provinciales y están muy lejos de las escuelas. Además, los presupuestos no llegan en función de la cantidad de alumnos”, detalló.

En ese contexto, el Conurbano bonaerense es uno de los más afectados. Según dijo el especialista, allí los índices de deserción escolar “son iguales a los del norte del país”, dos zonas atravesadas por la pobreza.

Por otro lado, el economista criticó la falta de políticas educativas para revertir esta situación. “La única política pasa por acordar los salarios con los maestros”, disparó

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