A medida que avanzan los recursos tecnológicos en el mundo, todo lo referido a la imagen se convierte en la “niña bonita” de la comunicación. No es la palabra la que convence, es la imagen, según parece. Aquí, una referencia desde lo que se ve en Neuquén.
Sin embargo la imagen pareciera más “prometedora”, no por la representación del discurso, sino por la estética de la misma: hay mejores fotografías unas que otras, hay mejores planos unos que otros, hay matices, colores, en definitiva son, al menos, más atractivas.
La imagen plasmada de un rostro es una carta abierta de la persona dueña del mismo: una sonrisa puede ser creíble o no, un abrazo o apretón de manos, lo mismo, pero en el enfoque global acerca o aleja al candidato del interés de la gente que observa el afiche.
Cada vez son más las agencias que se dedican a la imagen de quienes se quieren “vender” como candidatos “posta, posta”. Carreras terciarias, cursos intensivos de diseño han ganado adeptos, es decir, alumnos, casi masivamente. Todos suponen que la imagen será la que ganará los mercados del mundo vendan lo que vendan. Y seguramente es así. O acaso ¿no está la televisión metiéndonos por torniquete lo que se le da las ganas?: imagen, más imagen= imagen.
La palabra se tomará vacaciones por largo tiempo. Mejor dicho, ya están de vacaciones hace mucho. Las pocas que dan vueltas por los medios carecen de las “s”, de la puntuación correcta, de la aplicación de verbos adecuados. No importa, la imagen sí importa.
Por eso es que hasta los gimnasios incrementaron su clientela, los spa aumentaron las visitas masculinas, y las casas de ropa “distinta”, ya tiene clientela hasta el final de la campaña. Ah!, algo interesante a puntualizar en estas disquisiciones: ¡la música!, no hay quien no caiga rendido a los pies del ritmo alegre que acompaña a los slogans de las propagandas políticas, como si por la alegría pudiéramos convencernos de mejores gestiones futuras. O aquellas que con violines quieren provocar una lágrima sostenida en el tiempo.
Un detalle para confirmar la importancia de la imagen en estos tiempos: ¿quién escucha con interés real un discurso de un candidato? El mismo, caminando por la calle, o frente a una pantalla de TV, mudo, sin articular palabra se pone a prueba frente a una sociedad que cree más en la “onda” que en lo hondo. ¡Cosas de la imagen!
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