Al celebrar una misa en homenaje a las víctimas del accidente, el obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Eduardo García, advirtió sobre "interrogantes silenciados" por la tragedia. Familiares pidieron justicia y renovaron críticas
Numerosos familiares y allegados de las víctimas asistieron a la Catedral porteña portando pancartas con reclamos de justicia. Delante de la mesa del altar se colocaron otros carteles con imágenes de los fallecidos en la tragedia.
Al dirigirse a ellos, monseñor García dijo: "No solamente ustedes están rezando, no están solos. Toda la Iglesia hoy se une a su dolor y pide por y también pide con ustedes".
El obispo afirmó que los familiares no están aquí para "buscar una respuesta que sacie interrogantes silenciados sino para encontrar el sosiego que permite tener esa mirada que lleva a reclamar lo que se necesita sin odios ni resentimientos".
"Este es, con certeza, el lugar para el bien llorar porque sabemos que hay alguien, el Padre que nos ama, que recoge toda lágrima para que, desde la ternura que sólo da el cariño desinteresado, transforme la desesperación en esperanza y no se quede amargo el corazón", sostuvo. "Venimos a este lugar a buscar el consuelo que no es una palmadita resignada en la espalda", agregó.
A lo largo de la misa, decenas de familiares no pudieron contener la conmoción y rompieron en llanto, por lo que fueron consolados por otros de los presentes.
Las actividades para recordar el drama que produjo el choque de la formación del Sarmiento hace un año debían continuar esta tarde con un acto en Plaza de Mayo, cuyos organizadores convocaron a la sociedad a participar “sin banderías políticas”.
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