El Negro volvió a cantar victoria en el Vicente Rosales, al imponerse por 76-63 sobre 9 de Julio de Río Tercero. McGowan fue el goleador del juego con 15 puntos.
Un comienzo con defensas duras en el perímetro por parte de ambos lados, sumadas las imprecisiones en los lanzamientos largos (1/5 para el local, 2/5 para la visita), plantearon un partido de goleo bajo. En 8,40 de juego Olímpico ganaba 14-8, viéndose favorecido en varios rebotes defensivos claves de Clancy y un goleo comandado por Ariel Pau (7 en el cuarto).
9 de Julio que se había mantenido cerca gracias a dos triples (Ayarza y Gerbaudo), cambio los “bajitos” en los dos finales, le abrió el camino a Nelson (5) y quedó a un triple en el cierre 16-13.
El segundo parcial inició diferente, los internos brillaban por su ausencia ante la buena marca rival pero el visitante encontró dos socios que lastimaron Ruíz (10) y Gerbaudo (4) y los caminos empezaron a abrirse, sino fuera por una bomba de Calvi el marcador sería otro en 5, 22-20.
Fueron dos minutos positivos los que siguieron para el “negro”, misil de Pau y Machuca para irse a 28-22. Pero la amenaza del arranque se consumó, un 7-0 de la mano de un triplazo de Enzo Ruíz, lo cerraron 29-28 al primer tiempo.
Una guerra de triples se sucedió tras el descanso largo. Dos para cada lado, en los de La Banda (Mc Gowan ambas) y en el “patriota” (Ayarza y Ruíz); en 4 minutos el marcador se movía a 36-38.
Clancy continuaba con una defensa sólida pero en ataque divagaba entre la imprecisión y la falta de dinamismo, sinónimo de la falta de ritmo que le provocó la ausencia obligada en estos partidos; esto permitía que el rival no se aleje aunque sin sumar en el goleo propio.
Y finalmente fue el monologo de Mc Gowan (13 en el cuarto) que contagio a sus compañeros, Olímpico volvió a ser ese equipo agresivo que presiona y penetra con voracidad y entusiasma. Machuca (5) le sumó tantos a su manejo y catapultó al negro arriba a falta de 2,20, 50-41. La máxima llegó a ser de 10 pero una ráfaga de Brezzo (4) dejó 53-45 para encarar los diez finales.
Los de Sebastián González salieron a quemar naves y lo demostraron con un 4-0 rápido. Entonces dos misiles de Pau para ayudar en un 8-0, sacar la máxima y retornar las cosas a su lugar, 61-49 a 6,20 para el final.
Pau seguía afilado desde más allá de 6,75 (3/4 en el cuarto) y Clancy (4) ahora sí se topó con espacios y a falta de 2,20, los de Duró estiraron la brecha 70-54; una ventaja que se presumía insalvable, más que nada porque los de Rio Tercero abusaban del tiro perimetral sin estar finos (1/7 en el cuarto).
De la mano de sus extranjeros (Nelson y Blanchard) el visitante ensayó una remontada, pero quedó ahí no más. Se murió 76-63.
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