Un jugador visitante lo rompió y, más de una hora después, no hubo solución. El reglamento condena al Negro.
Tras una desafortunada acción de un jugador visitante, un tablero se rompió y los árbitros esperaron casi una hora y media una solución. Esta no llegó y se retiraron al vestuario, dando por suspendido el cotejo. Por más que falte el fallo oficial del Tribunal de Penas de la AdC, el reglamento es claro y no da lugar a dudas: el club local es responsable y en consecuencia perderá el partido.
Todo se originó cuando quedaban 4 minutos y 46 segundos para el final del tercer cuarto. Kaheim Seawgrith, pívot del elenco visitante, rompió el tablero que da espaldas a calle Ameghino, tras volcar una pelota pese a que la jugada ya había sido invalidada porque el extranjero cometió falla técnica.
Los vidrios llovieron sobre el parqué y comenzó una ardua tarea para reemplazarlo. Todos los esfuerzos que se hicieron fueron en vano. Pasaban los minutos y la situación no mejoraba. Mucha gente estaba trabajando en el tema, pero evidentemente no estaban preparados para una circunstancia así.
Los árbitros ya habían fijado la postura de esperar hasta las 0.40 (el tablero se rompió a las 23.20). Pasadas las 0.30, parecía que el partido se reanudaba, porque se había logrado colocar el tablero de repuesto (según trascendió lo prestó Quimsa, gesto que agradeció públicamente la dirigencia del Negro bandeño, porque el que tenía el club no calzaba), pero el plazo se cumplió y todavía no habían podido nivelarlo ni mucho menos probarlo para saber si respondía a las exigencias del juego.
Ante la desazón de la gente que quedaba en el estadio (muchos ya se habían retirado), los árbitros y jugadores se fueron al vestuario. Y el partido no prosiguió. Ni proseguirá.
En consecuencia, la ventaja de localía se mudó para Comodoro Rivadavia que, de manera abrupta, se puso 1 a 0 arriba. El equipo de Fernando Duró deberá ganar mañana el segundo punto, desde las 22 en el Vicente Rosales, para dejar las cosas igualadas. Y la próxima semana deberá robar al menos un juego en el sur del país.
Lo que pasó da para reflexionar. Hace un par de años, Olímpico perdió un partido por no poder reparar un aro. Ahora le pasa con un tablero.
De una vez por todas, habrá que prepararse para este tipo de situaciones que, por más raras que parezcan, suelen suceder. De lo contrario, se seguirá dando ventaja.
Todo el trabajo de un año, que por cierto fue excelente en este caso, puede tirarse por la borda por algo que nada tiene que ver con lo deportivo. Sería una lástima que eso suceda.l
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