Representantes de los trabajadores del sector advirtieron sobre una tendencia que año tras año sigue en aumento. Mientras tanto, la Asociación Olivícola de Catamarca sostuvo que la tecnificación es necesaria para bajar los costos de la cosecha, la poda y la fertilización.
Año tras año la mecanización de la cosecha olivícola en la provincia avanza. La delegación provincial del Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (Renatre), sostiene que este año fue del 15 por ciento. Por su parte, la Asociación Olivícola de Catamarca (Asolcat) afirma que fue del 30 por ciento, mientras que la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre) seccional Catamarca, estimó que la tecnificación llegó a alrededor del 50 por ciento. Sin embargo, más allá de la cifra concreta, lo cierto es que las empresas del sector contratan cada vez menos mano de obra transitoria, no solo en lo concerniente a la cosecha sino también para la poda o la fertilización.
“La mecanización viene a traer una fuerte merma en lo que hace al empleo del cosechero”, explicó a LA UNION el secretario General de la seccional local de la Uatre, Ramón Ferreira, al tiempo que señaló que las empresas tienden a emplear cada vez menos gente, “más allá de que sea por temporada, porque una máquina se maneja con tres o cuatro personas, en relación con las 500 que se ocupaban en tiempos de la cosecha”.
No obstante este proceso de mecanización, el sindicalista advirtió que las máquinas cosechan alrededor del 60 por ciento del fruto que tiene la planta, mientras que el 40 por ciento restante suele quedar allí, dado que este año las empresas que emplearon maquinaria no contrataron mano de obra para que termine de juntar la aceituna.
A su vez, Ferreira apuntó que la mecanización avanza en todas las actividades del sector olivícola, dado que “ya es muy poco lo que se utiliza mano de obra en la poda y en la fertilización”.
El Estado, “ausente”
Ante esta situación, el secretario General de la Uatre reflexionó que las empresas se están alejando del motivo original por el cual fueron creadas. “No estamos de acuerdo con la mecanización de la cosecha, puesto que los diferimientos impositivos fueron creados con fines sociales, para que sean beneficiosos para los catamarqueños. Se crearon para salir un poco del alto desempleo que había en la provincia. Es decir, que las empresas diferían con el compromiso de tomar mano de obra catamarqueña, y hoy no está pasando eso”.
Además, Ferreira lamentó que el Gobierno provincial y el nacional no defiendan estos puestos de trabajo. “El Estado es el que inserta los diferimientos, pero después los deja de lado y no los asiste en los momentos de crisis”, reprochó.
Al respecto, criticó la falta de políticas para “fomentar la inversión agropecuaria, donde se da trabajo a mucha gente”.
Podría extenderse
Por último, Ramón Ferreira opinó que si bien hoy corren riesgo los puestos de trabajo transitorios del sector olivícola, la situación podría no tardar en extenderse a todos los trabajadores de esta actividad. “El aceite no tiene valor en el mercado. Y nosotros no lo compramos acá porque es caro. No puede ser que Catamarca, una de las provincias con mayor producción de aceituna aceitera, consuma aceite de girasol cuando no hay ninguna planta en la provincia. Eso también acarrea la mecanización”, analizó el secretario General de la Uatre Catamarca.
“Es una producción intensiva que tiene que tecnificarse”
Con respecto a la creciente mecanización de la actividad olivícola, la Asociación Olivícola de Catamarca (Asolcat) explicó que “el empresario hoy está tratando de achicar los costos, y el de mano de obra es muy significativo. Al tener el precio de aceite manejado en el nivel internacional la ecuación no da, y como la demanda de mano de obra es muy intensiva en este tipo de producción, todos buscan tecnificar o mecanizar la cosecha porque sino no cierran los números”.
En este sentido, la asociación explicó que casi el 70 por ciento del costo de la cosecha corresponde a mano de obra, por lo que al empresario le resulta más conveniente comprar la máquina, que si bien no es barata, a largo plazo se termina amortizando.
A su vez, señalaron que esta tendencia se profundizaría en los próximos años, porque muchos campos todavía no están preparados para mecanizar la cosecha, sino que a través del sistema de poda, los campos van adecuando el tamaño de la planta para que puedan entrar las máquinas.
“Es una producción intensiva y que desgraciadamente tiene que tecnificarse. Estamos a 15, 20 años de producción en Catamarca y el resultado no es lo que se esperaba, teóricamente tendría que ser mucho mayor”, analizaron desde Asolcat. “Si bien la situación puede mejorar, a futuro es impensable contar con tanta gente en el campo por una cuestión de practicidad también, como sucedió con la cosecha de grano que finalmente se mecanizó”.
Ayuda oficial
De acuerdo con la entidad que representa a los empresarios olivícolas, con un dólar paralizado el valor del aceite en el mercado internacional que tiende a bajar y los costos de producción aumentando cada día, la mecanización de la cosecha, la poda y la fertilización es una reacción para intentar que la ecuación económica cierre en forma positiva.
Sin embargo, apuntaron a LA UNION que “necesitamos de una fuerte política de Estado en el nivel nacional y provincial que ayude al sector a aminorar un poco los costos, como por ejemplo mano de obra, de energía y subsidiar en algunos aspectos la diferencia de precio en el mercado internacional, porque sino, nunca va a ser rentable el negocio por más que se nos llenen los campos de aceitunas”.
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