Aunque todavía hay recolectores en las fincas, la cantidad de aceitunas en las plantas vaticina una buena temporada. De cualquier manera el sector sigue en alerta por la baja rentabilidad que se observa en los últimos años.
En esta coyuntura, la cosecha 2011 aparece con buenas perspectivas y se espera con mucha expectativa los resultados definitivos que promediarán en los primeros días de julio.
A esta altura del año todavía hay recolectores en las fincas, pero las demoras no serían significativas para la producción.
"Este año no tuvimos temperaturas bajas extremas todavía por lo que no esperamos mayores sobresaltos, y creemos que vamos a finalizar una muy buena cosecha en los primeros días de julio", le comentó a NUEVA RIOJA el gerente de la Cámara Olivícola de La Rioja, Osvaldo Barros.
En este sentido el empresario señaló que las demoras fueron la nota de esta temporada. Se demoró el inicio de la cosecha, la disponibilidad de trabajadores para los olivares, y en definitiva esto impactó en el cierre de la campaña.
Los atrasos comenzaron con el levantamiento de la aceituna para conserva, siguió con la aceituna de mesa y se mantuvo hasta las variedades aceiteras.
Para Barros esta dilación en el tiempo no traerá problemas para la aceituna de mesa, pero la fruta madura podría incidir en la acidez de los aceites, por lo que sugirió que los que se dedican a este instancia deben vender rápido la producción.
"Para garantizar la calidad del aceite hay que cosechar temprano", puntualizó.
Resultados
Para la Cámara olivícola, "la cosecha 2011 va a ser de una excelente producción, tanto por la calidad como por la cantidad" de aceitunas.
El año pasado se cosecharon más de 75 mil toneladas, en las cuatro zonas productoras que tiene La Rioja, pero se espera que este año se supere ampliamente esta cifra.
Condiciones que no ayudan
Las condiciones del mercado internacional afectan desde hace años la producción olivícola argentina, que tuvo su apogeo y ampliación de superficie implantada a mediados de la década del ‘90.
Los precios son fijados por España, que es el mayor productor mundial de olivo y productos olivícolas y la situación económica de la península impulsa subsidios al sector que mantiene deprimido el precio internacional.
La situación hizo que los productores riojanos, y sus pares de Catamarca, San Juan, Córdoba y Mendoza, donde se concentra la mayor parte de las plantas, estén saliendo del mercado.
"No podemos competir con los precios que traen productos españoles y ahora se está metiendo Perú también en muchos espacios que habíamos logrado ingresar con mucho esfuerzo, constancia, trabajo y dedicación", señaló Barros que indicó como uno de los destinos afectados el mercado de los EE.UU.
Además los empresarios miran, cada vez con mayor preocupación, la situación interna que tira para arriba los costos de producción.
"Uno solo puede estar tranquilo en la Argentina si se dedica a producir soja o maíz, que en estos momentos tiene precios extraordinarios, los demás productores estamos comprometidos porque nos quedamos fuera de precio", admitió Barros.
Para la Cámara el mayor peso en el costo de producción lo tiene el aumento de la mano de obra, que acompaña el proceso inflacionario, el encarecimiento de los fertilizantes (en dólares) y alto costo de la energía, que en La Rioja se destina principalmente al riego de las fincas.
"Tenemos un dólar planchado y esto está lejos de beneficiarnos como productores de comodities", remarcó el representante de la Cámara que al mismo tiempo se esperanzó en que la tecnificación, no sólo de la cosecha sino de todo el proceso de elaboración de los productos olivícolas, los saque de este cuadro dramático de escasa rentabilidad.
De igual manera Barros remarcó que "los olivos están y van a seguir estando, los proyectos son todos a largo plazo, no podemos bajar los brazos y hay que seguir produciendo a pesar de este momento difícil".
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