Para el legislador comunal, la ciudad "no deja de sumar calles que a poco de ser pavimentadas comienzan un rápido proceso de deterioro". Denunció el "incoherente manejo administrativo que se encara" adjudicando trabajos a empresas que "vienen de dar muestras de ineficiencia".
El concejal Fabián Olivera insistió con su postura de apoyar las obras que se proyectan para la ciudad, por lo cual ratificó la posición asumida el martes cuando avaló una iniciativa oficial auspiciando una inversión por casi 24 millones de pesos destinada a ese rubro.
En la sesión ordinaria semanal, los concejales capitalinos, por unanimidad permitieron que un total de 23,8 millones de pesos sean invertidos la Municipalidad de Formosa para resolver problemas estructurales producto del crecimiento poblacional de la ciudad y que beneficiaran a numerosos barrios.
"Parece que sólo es cuestión de encarar la obra, una vez disponibles los fondos. Y no debe ser así. Se trata de ser responsable con la administración de los recursos; esto involucra un control riguroso de los proyectos que se adjudican a las empresas, de modo que el resultado final esté acorde a lo que se paga porque de ello depende finalmente la utilidad en el tiempo que los vecinos podrán darle", contextualizó Olivera que de un tiempo a esta parte viene manteniendo un perfil crítico con la calidad de las calles que se pavimentan principalmente.
"No puedo dejar de relacionar lo que vino ocurriendo en el Lote 4, Villa Hermosa, La Pilar y San Agustín, principalmente. Como ya lo planteara, en esos sectores de la capital, a pocas semanas de ser inaugurada la pavimentación de las calles de acceso comenzó un acelerado proceso de deterioro, convirtiendo esas mismas arterias en una vergonzosa mezcla de superficie lunar con la desaparición de la estructura instalada, a costa de una importante inversión que surge del aporte de todos los formoseños", comparó.
"Me resulta inevitable conjeturar que todo esto tiene que ver con el desinterés y el abandono a que nos tienen acostumbrados los administradores de la cosa pública. En toda obra pública existe un proceso de control mientras se avanza en el proyecto trazado; son esas auditorías, encargadas a peritos de cada área, las que van determinando la dinámica y calidad de los trabajos", reafirmó.
"Entonces, o no hay control, o el que se hace responde a cualquier interés, menos al de la gente que espera que su aporte redunde en obras de calidad y duraderas, así como reclama seriedad y compromiso a quienes votó para ocupar un cargo público", redondeó.
"Hay sobrados ejemplos de constructoras que entregan sus trabajos en pésimas condiciones, sin que ello sea finalmente un reparo para ser eliminados de la lista de oferentes que posee la Municipalidad, de modo de privilegiar la responsabilidad y compromiso empresarial por encima de cualquier otro aspecto", destacó.
"Como representante de los vecinos es mi deber apoyar todo aquello que considero beneficioso, pero también me corresponde actuar como un celoso fiscal cuando noto que no hay coherencia ni compromiso en quienes fueron elegidos para administrar los recursos públicos", advirtió.

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