Olivera identificó las “grandes deudas oficiales”

Olivera identificó las “grandes deudas oficiales”

Al momento de avalar su postura, dijo que “no se trata de un discurso de ocasión”, sino que responde a “un reflexivo juicio cuyo sostén es mi contacto diario con los vecinos de los distintos barrios de la ciudad”. Y añadió: “Lo sufro y me angustio con este escenario, pero sólo puede ser un gestor, en busca de respuestas que residen en funcionarios con cargos ejecutivos”, confirmó.

El concejal capitalino Fabián Olivera trazó un duro panorama del día a día que le toca asumir a los habitantes de la capital provincial, al sostener que el “oficialismo mantiene pendiente una gran deuda: fuente laboral, vivienda y seguridad”, enumeró.

Al descartar que se trate de un balance de gestión esta postura con un fuerte cariz político, dijo que se limitó a contestar la consulta del periodista, aunque la reflexión que siguió a su respuesta tuvo mucho más de inspiración propia que de estimulo externo. “Me parece muy oportuno determinar que existe una enorme distancia entre lo que las autoridades provinciales y municipales dicen que hacen o van a hacer y lo que concretamente ocurre”, advirtió.

“Cuando se construyen o entregan módulos habitacionales y se dice que se están dando respuestas, lo que concretamente hay que entender es que un porcentaje mínimo accede al techo propio y que el gigantesco porcentaje restante pasará toda su vida esperando sin lograre el objetivo”, reveló.

“No pretendo ser extremista ni mucho menos; se trata de reflexionar sobre como ocurre todo: si en 20 años de gestión aumentó el número de demanda muy por encima de la respuesta habitacional, queda claro que lo que se está haciendo es satisfacer a un grupo, reducido, mientras el resto, que va aumentando como un proceso colectivo natural, deberá esperar…”, explicó.

“Entonces acá hay un error de plantificación o de política o directamente se le miente perversamente a la gente”, redondeó. “En el medio de todo esto está el vergonzoso juego político-electoral: se prometen viviendas como si se trataran de verdaderos trofeos destinados a quienes hicieron bien los deberes, excluyendo a los verdaderos necesitados que debieran surgir del cumplimiento de los estudios socio-ambientales que se hace para determinar ese contexto”, apreció.

“No será esta la primera vez que salgo a aplaudir la decisión nacional de lanzar programas sociales para atender a los sectores más vulnerables, pero también es cierto que este esquema sólo debe responder a una primera etapa. Miles de familias formoseñas culturizaron un formato de vida donde salir a trabajar o a buscar como formarse en un oficio no tiene ninguna importancia; esperan en la casa que llegue la fecha de cobrar y se organizan de esa forma para dar de comer o estudiar a sus chicos, y dejan de ver otro tipo de futuro”, reflexionó. “En esto también los dirigentes tienen mucho que ver: se aprovechan del esquema porque para ellos sólo importa que estas familias le sean leales al momento de ingresar al cuarto oscuro; después las mantienen a raya con el apriete de quitarle el beneficio. Así matan ilusiones y queman el potencial intelectual de varias generaciones”, consideró.

En cuanto a seguridad, insistió con que “la delincuencia está en todas partes”, pero planteó que “se torna más frecuente y peligrosa en los nuevos asentamientos, donde es común enterarse de la existencia de casos de robos o reyertas entre los propios vecinos. En todo mucho tiene que ver la falta de planificación; parece que las autoridades creen que por juntar módulos termina todo. Debieran pensar también en una dependencia policial para que este cuadro se elimine o, al menos, baje”, agregó.

“Mientras se siga tratando al vecino como una herramienta electoral y no se lo vea como un prójimo que tiene las mismas ilusiones, los mismos sueños y los mismos derechos que los demás, todo esto difícilmente se modifique”, alertó.

 

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