El conjunto aurinegro hilvanó ayer su tercera derrota consecutiva en calidad de visitante. Lautaro Acosta, Ismael Blanco y Nicolás Pasquini marcaron los goles del granate.
El 0-3 del granate no deja margen para la duda. El aurinegro volvió a mostrar dos caras y sigue sin conocer el éxito.
Olimpo está torcido. En un partido con situaciones repartidas, justo en la última jugada del primer tiempo se tuvo que ir al vestuario en desventaja.
En el segmento inicial, si bien fue el local el que llevó el peso del partido, el aurinegro tuvo un par de contras que pudieron terminar en gol, aunque no las aprovechó y luego padeció el zapatazo del Laucha Acosta.
El conjunto de Guillermo Barros Schelotto abrió bien la cancha con los laterales, pero con escasa profundidad y se vio sorprendido por las corridas de Cerutti --bien de punta por la derecha-- y el palo le negó el primer grito a la visita tras el cabezazo de Pérez Guedes.
Pero el dueño de casa se fue soltando y lastimó a su rival, básicamente con el balón detenido. De cualquier manera, los de Perazzo también mostraron lo suyo y, sin tener tanta posesión de la pelota, contó con chances para quebrar el cero.
Champagne de un lado --notable atajada ante Silva-- y Marchesín (le sacó otro cabezazo a Pérez Guedes que pedía red) mantuvieron el cotejo sin emociones.
Sin embargo, cuando parecía que se moría la primera etapa, Lanús encontró aire con un golazo de Acosta, quien aprovechó la pasividad defensiva del aurinegro a la salida de un lateral sobre el costado izquierdo.
En el complemento, Perazzo cambió el libreto y salió a buscar a su adversario en terreno ajeno. Pero se expuso y ya no tuvo contracción a la marca y concentración para soñar con algo más que perder dignamente.
Fue cuando el equipo de los Mellizos Barros Schelotto explotó al máximo las fragilidades defensivas de su rival, que se mostró muy permeable.
Cuando el dueño de casa se lo propuso liquidó el pleito mucho antes del pitazo final de Laverni.
La visita está tan torcida que se fue lesionado Pochi Chávez tras 7 minutos en cancha, entró el Zungui Blanco y en la primera que tocó la mandó al fondo de la red. Luego, el pibe Pasquini le puso la frutilla al postre y se bajó el telón para el segundo acto que tuvo sólo a un protagonista.
El elenco bahiense tiró la toalla y ya no pudo contrarrestar el juego asociado de su oponente, que terminó floréandose.
Olimpo tendrá que corregir y mucho de cara a Boca porque los partidos pasan y la cosecha de puntos es más que magra por más que recién vayan cinco partidos.

Comentá la nota