Olimpo jugó mal y no pudo evitar la derrota

Olimpo jugó mal y no pudo evitar la derrota
Los hinchas se fueron masticando bronca. En los últimos tres partidos como local sumó dos derrotas y un empate. Además no anotó goles.
La película ya suena repetida en el Carminatti. Desde hace tres partidos Olimpo parece resignarse a dar pobres espectáculos, a dejar agrandar --salvo Gimnasia LP (0-3)-- a rivales endebles y a cargar de incertidumbre a sus fieles seguidores, que se retiran cabizbajos y enojados.

¿Quién podía imaginar un triunfo de Boca Unidos en los papeles previos? La tabla numérica establecía amplias supremacías para los bahienses y se presagiaba un triunfo seguro. Más con los antecedentes inmediatos de la gran excursión, con goleada incluida, por Junín.

Pero Olimpo suele apichonarse con quienes no tienen chapa. Se complica solo, resuelve displicentemente y tarda en reaccionar. Como lo hizo ayer, regalando prácticamente un tiempo y generando confusión cuando intenta reaccionar, porque divide, deja crecer a su adversario y le da chance, como en esa tercera acción ante a Champagne (salió mal luego de haber tenido dos tapadas fenomenales) que resultó un castigo.

Se podrá objetar que hubo un penal claro no sancionado de Baroni sobre Sánchez Sotelo (empujón desmedido) y varios errores de un juez permisivo, pero si la pretensión es ascender a ciertos equipos se les debe hacer notar la diferencia de categoría.

Olimpo no tuvo potencia ofensiva en el primer tiempo, donde la única situación neta la generó Sánchez Sotelo tras una asistencia de Moiraghi. El remate cruzado del delantero se perdió por poco.

El bajo nivel de los carrileros Vega y Gutiérrez (como ante Merlo), las permanentes lagunas de Bou y el desorden general se transformaron en impotencia. Boca Unidos se animó de a poco y aun sin inquietar a Champagne mostró atributos en Israilevich y una incesante capacidad --buen trabajo de Frezzotti-- de pelear cada balón.

Hasta Musto, catalogado como figura por personalidad y temperamento, se extralimitó y mereció ser expulsado cuando tomó del cuello a Ramírez (estaba amonestado) y el árbitro desvió la atención para cargar contra Sánchez Sotelo y Alan Pérez.

En el complemento la intención de recomponer la imagen no tuvo consistencia. Olimpo mostró otra actitud, se la rebuscó para inquietar a Sessa y el grito se le atragantó en dos ocasiones. Musto estrelló un cabezazo en el palo, pero en el rebote Furios elevó el remate. Luego, Adrián Martínez hizo la personal y habilitó a Sánchez Sotelo a espaldas de Manchot, aunque el derechazo de media vuelta del "9" rozó el travesaño.

Parecía que era cuestión de acertar. La visita perdió a Núñez por lesión y el conformismo por el empate empezaba a ganar terreno. Pero los cambios de Perazzo no surtieron efecto, Boca Unidos se animó y dispuso de dos chances claritas: Ríos e Israilevich hicieron revolcar a Champagne.

Sánchez Sotelo contestó calentando los guantes de Sessa y el ingresado Flores, cuando se moría el partido, aprovechó un grueso error del ex San Lorenzo para anotar con un zurdazo letal.

En definitiva, un mal trago para un Olimpo que retrocedió un casillero y quedó, nuevamente, en deuda con su gente...

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