Olimpo estuvo bastante cruzado

Olimpo estuvo bastante cruzado
El aurinegro terminó 0-0 ante Crucero del Norte. El capitán Damián Musto falló un penal en el primer cuarto de hora del cotejo. La escuadra de Perazzo sigue liderando, pero ahora con sólo dos puntos de luz sobre Central.
Olimpo dejó dos puntos en el camino. Aún sin la línea de juego de otras tardes, el conjunto de Walter Perazzo hizo más para ganar que su rival, pero esta vez no estuvo fino en los metros finales.

El aurinegro hasta tuvo un penal a favor en el primer cuarto de hora que su capitán Damián Musto no pudo aprovechar.

El elenco bahiense llevó el peso del partido desde el vamos. Fue el que propuso con un Gutiérrez activo en el día de su cumpleaños. Los laterales se sumaron constantemente en ofensiva, pero Soto Torres y Bou estuvieron imprecisos.

El local forzó el trámite hasta que encontró una gran chance para romper el cerrojo táctico que propuso Pedro Dechat. Furios (de notable desempeño) le metió un pelotazo largo a Gutiérrez y Ricardone lo tomó claramente de la camiseta. Beligoy ni dudó y sancionó la pena máxima. Musto, muy de frente a la pelota, tomó corta carrera y abrió el pie con tanta mala suerte que agarró el balón muy abajo y se fue despedido hacia arriba sobre el poste izquierdo.

La ocasión desperdiciada tocó al local. El aurinegro perdió intensidad y el asedio sobre el arco de Gaona se fue diluyendo a medida que pasaron los minutos.

Sobre el filo de la primera etapa, el conjunto bahiense recuperó protagonismo. Pero Gaona respondió bien.

Perazzo pateó el tablero en el entretiempo. Sacó a Soto Torres y lo mandó a Marcelo Vega. Parecía que Olimpo volvió a las fuentes, pero el juego sobrio, atildado y con balón al ras del piso quedó para otra ocasión. Y apeló al overol y a la lucha para forzar el trámite.

Gaona volvió a negarle el gol a su ex equipo, pero enfrente Champagne comenzó a trabajar. El 1 que llegó de San Lorenzo tuvo que responder por duplicado.

El trámite ya no fue exclusividad del local. El juego se tornó de ida y vuelta, con el aurinegro demasiado acelerado --sólo Gutiérrez apeló a la pausa-- y los dos tuvieron sus chances.

Creció Gil en la entrega, se sumó Adrián Martínez en los metros finales, pivoteó bien Sánchez Sotelo, pero el gol no llegaba, al tiempo que la gente se impacientaba.

Olimpo no se guardó nada en el final. Atacó hasta con los laterales, pero Crucero defendió bien, con Tomasini de abanderado, y los caminos se fueron cerrando.

El reloj comenzó a jugar de aliado de la visita, que a su vez desaprovechó alguna contra como para ponerle más emoción al partido.

El cotejo se fue y la pregunta quedó flotando en el aire. ¿Cuánto lamentará estos dos puntos el aurinegro? Sólo el tiempo será testigo de la respuesta. Por lo pronto, ahora no deberá descarrilar ante Ferro.

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