La mayoría de las 264 familias que la semana pasada se asentaron en los terrenos ubicados a la vera de la ruta 26, se reunieron ayer en asamblea para comunicar las novedades que les dieron durante la mañana en la subsecretaría de Tierra y Hábitat.
“Tierra y Hábitat nos está dando vueltas hace rato. Hoy (por ayer lunes) íbamos a tener novedades. Al final, ahora las tendremos mañana. Y no es seguro que esos lotes sean para nosotros”, explicó uno de los jóvenes que participó de la toma del predio el jueves pasado. Esos terrenos, que poseen una extensión de más de 5 hectáreas, pertenecen a la Dirección de Vialidad de Salta.
Vicente, uno de los delegados de los okupas, manifestó que “es casi seguro que nos entreguen esas tierras pero estamos esperando que Vialidad confirme que no hay ningún proyecto previsto para esas tierras, de manera que podamos ocuparlos nosotros”.
La asamblea de okupas, con una nutrida concurrencia, alertó ayer a la tarde a los vecinos de los barrios ubicados enfrente de los terrenos, que temieron una nueva ocupación. La Policía se hizo presente en el lugar y formó un cordón sobre el ingreso al terreno, para prevenir cualquier intento de toma de las tierras.
Efectivos policiales le dijeron a El Tribuno que en la jornada de ayer no hubo en el lugar intentos de ocupar los terrenos de nuevo. “Se trató de una reunión entre ellos para definir la situación”, expresó una uniformada.
Déficit y punteros
Ocupaciones como la de la semana pasada reflejan que la escasez de viviendas en la ciudad es alta. Pero a ese factor, se le añade la especulación de punteros y funcionarios, que promueven la ocupación con el fin de especular con las necesidades de quienes tienen familia pero no donde dormir.
El problema es que la carencia es tal que muchas veces, sino la mayoría, la gente junta los pesos que puede para pagar un terreno a un puntero, pues es la única vía que encuentran para tener un lote donde alojarse de la manera más pronta posible.
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