El Gobernador y unas pocas secretarías tienen $3 millones contra los $500.000 asignados al Hospital del Milagro.
La asignación de recursos para sostener una estructura burocrática que crece contrasta con la complicada realidad de los hospitales. En la Provincia, la mayoría de los funcionarios, apenas asume en el cargo, recibe un teléfono móvil para no cubrir con su sueldo los gastos de comunicaciones. La cuenta la paga el Estado.
“Las instalaciones son deficientes. Las conexiones eléctricas son un riesgo y el año pasado ya hubo un incendio. Los profesionales se encuentran en un estado de vulnerabilidad tremenda”, describió a El Tribuno Juan Mena, representante de Asprhom (Asociación de Profesionales del Hospital Señor del Milagro)
En el presupuesto se agrupan como servicios básicos las facturaciones por energía eléctrica, gas, correo postal, telefonía fija y celulares. No hay un detalle de cuánto dinero se destina a cada consumo.
Para Cristina Nesrala, secretaria general de Apsades (Asociación de Profesionales de la Salud), hay una mala distribución de los recursos y, por eso, la infraestructura se va deteriorando. “Llevamos seis años de este Gobierno y se profundizó la crítica situación de los hospitales. Lo vemos a diario en los lugares donde debemos trabajar”, señaló.
A la cartera de Derechos Humanos, que no tiene a su cargo muchas reparticiones desmembradas en la provincia, le adjudicaron más de cuatro millones de pesos para los servicios básicos. El Ministerio de Economía, al frente de Carlos Parodi, corre con unos tres millones de pesos para abonar las boletas de los celulares, la luz, internet y el correo postal. A Cultura y Turismo, según el presupuesto, le corresponden más de tres millones de pesos, pero se incluyen los museos y teatros.
El hotel Termas de Rosario de la Frontera tiene gastos básicos por medio millón de pesos, un 37 por ciento más que los 380.400 pesos que se destinan al hospital Miguel Ragone, que debe asistir a los pacientes con enfermedades mentales.
Los gastos del Grand Bourg achican el margen que queda disponible para necesidades estructurales. En la provincia hay más de 60.000 empleados públicos. Los salarios estatales costaban 1.300 millones en 2008, pero la cifra trepó a 5.500 millones este año.
En el Hospital del Milagro los profesionales remarcan que el año pasado las autoridades prometieron 120 millones de pesos para una remodelación integral, pero aseguran que todavía no se hizo ningún trabajo. “Los médicos no tenemos baños y debemos usar los de la guardia”, lamentó Juan Mena.
El sistema de salud pública tiene que atender las necesidades del 77,4 por ciento de la población en situación de pobreza que no cuenta con cobertura sanitaria de acuerdo a la Encuesta Permanente de Hogares.
Diferencias que no se solucionan
En toda la provincia hay 43 hospitales que no administran directamente sus recursos. Entre todos cuentan con un presupuesto de 7,5 millones de pesos para los servicios básicos. Al mirar las cuentas de algunos organismos se evidencia la notable diferencia de los consumos en energía y teléfono plasmados en el último presupuesto. A la Secretaría de Industria y Comercio, por ejemplo, le asignaron unos 300 mil pesos para esos gastos en 2013. En cambio, al hospital de Alto La Sierra le adjudicaron una partida de 20.496 pesos y 62.400 pesos para la institución sanitaria de Morillo. Hasta las pocas oficinas de la Secretaría de la Función Pública registran más fondos para los teléfonos, la luz y el correo, con 86 mil pesos.
Los hospitales arrastran las deficiencias en infraestructura de los pueblos y ciudades del interior. En San Antonio de los Cobres, el gerente del hospital, Wilfredo Medrano, detalló que tienen luz a través de un grupo electrógeno. Desde la Puna, el médico solo pide radios para poder comunicarse con las dos ambulancias. “Ahora nos tenemos que llamar al celular particular, que es más caro”, apuntó. Mientras a otras reparticiones del Grand Bourg se les asignan millones para pagar teléfonos, luz y otros servicios, al hospital Luis Anzoátegui, de Coronel Moldes, aún no le llega la red de gas. Miguel Nader, gerente general del nosocomio, dijo que la Provincia le destina dinero para comprar gas envasado. Sobre el resto de los servicios, sostuvo que las facturas las abona directamente el Gobierno.
“No tenemos ningún tipo de inconvenientes en ese sentido. Sí, a veces hay problemas edilicios que demandan reparación, pero se resuelven aquí”, agregó el médico. El hospital está clasificado como nivel dos de complejidad y atiende a 40 pacientes por turno en los consultorios externos.

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