El oficialismo retrasa los reemplazos de Despouy y Vergés

Tampoco pudo ser en la sesión de ayer, donde la correcta composición del Concejo Deliberante capitalino se viera completada, porque en una vergonzosa muestra antidemocrática, y temerosos de perder la actual mayoría que poseen atada con alambre, el bloque oficialista se volvió a oponer al tratamiento de los reemplazos del fallecido Alberto Despouy y del renunciante Alfonso Vegés. Ambos proyectos volvieron por enésima vez a comisiones.

En esa desidia, el bloque oficialista hasta ha caído en una contradicción de discurso, o dicho de otro modo en el doble discurso, puesto que ya habían fijado posición, en un dictamen, ante el nombramiento del reemplazante de Despouy, cuando habían señalado que se abstendrían de participar en la designación de su reemplazante, porque es una cuestión vinculada a otro partido político ajeno al bloque.

A pesar de ese dictamen que firmaron con la mano, lo están borrando con el codo, puesto que cada vez que el expediente llega al recinto para su tratamiento, permanentemente el bloque oficialista, aprovechando que tienen un concejal más que la oposición, siempre propone que vaya a una u otra comisión. En este juego antidemocrático, tiene una participación primordial el concejal Aníbal Sopeña, quien ayer se abstuvo de votar, escudándose en que él ya había fijado su posición, pero con su abstención jugó claramente para el oficialismo, porque de haber votado a favor de que se trate el reemplazo de Despouy, habría empatado la votación, con lo que tendría que haber desempatado la presidente del cuerpo, Jacinta Lucero, con un voto más que evidente a favor de que quien deba reemplazar a Despouy lo haga lo más pronto posible. Aunque lo niegue, Sopeña jugó para el oficialismo y lo viene haciendo desde hace un tiempo.

Una vez más, desde este medio volvemos a señalar que es hora de que se haga una enmienda a la Carta Orgánica Municipal, de modo que la forma de reemplazar a un concejal que deja su banca, sea lo suficientemente clara y rápida, como para que no pase una sola sesión esa banca vacía y por sobre todo que deje cualquier tipo de interés político, del partido que sea, sin ninguna chance de extender plazos como lo hacen en la actualidad. Así, las reglas serían mucho más claras y serían mucho más democráticas.

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