La oposición ha tomado una posición firme para que se respete lo que dice la Constitución de San Luis y sostiene que en el proyecto de intervención de El Trapiche también tiene que estar incluido el llamado a elecciones para constituir un Concejo Deliberante para la localidad que se encuentra acéfala.
Como esto implicaría que otros pueblos de San Luis deban acceder al mismo derecho, el ministro de Gobierno, Justicia y Culto, Eduardo D’Onofrio, fue ayer a la Legislatura a tratar de convencerlos sobre la elección del Interventor y dejar para después el tema del legislativo comunal.
Repasando lo ocurrido, hace un mes, más precisamente el 5 de mayo, acosada por las 'editoriales' de Alberto Rodríguez Saá a través de su programa radial y la presión de su diario, la ex intendenta de El Trapiche, Gabriela Ciccarone y su suplente, Santiago Barroso, presentaron la renuncia a sus respectivos cargos y se produjo la acefalía en el municipio.
Ante esta situación el Gobierno de la Provincia envió un proyecto de ley para la intervención y, por su parte, el Frente Progresista Cívico y Social hizo lo propio, enviando otra iniciativa que contempla el llamado de acuerdo a lo que indica la Constitución, que establece que para los pueblos de más de 1.500 habitantes, debe haber un Intendente y un Concejo Deliberante.
Ayer D’Onofrio asistió a la Legislatura provincial, para defender el proyecto del Ejecutivo, que solo contempla la intervención de El Trapiche, pero solo avanzaron hasta cierto punto. Para que se produzca la intervención, es necesario contar con los 2/3 de los votos, cosa que el oficialismo no cuenta en Diputados y entonces la oposición cuenta con una herramienta para hacer respetar el texto constitucional.
Luego de reunirse con los legisladores, el ministro D’Onofrio dialogó con los medios y enrevesando la situación dijo: “Todos coincidimos en que El Trapiche tiene que votar, todos coincidimos que tiene que haber un interventor y todos coincidimos que se tiene que hacer a través del sistema de las Primarias Simultáneas Abiertas y Obligatorias (PASO). Hasta ahí los consensos que pudimos construir”, pero tácitamente mostró su negativa a la conformación del Concejo Deliberante.
En ese sentido expresó que esto “implica a más municipios, a otros concejos deliberantes y también implica la distribución de los diputados. En sí, es una reforma política lo que se tiene que dar y nos parece un tema muy profundo”.
No es una reforma política, es lo que dice la Constitución, algo que sistemáticamente ha negado el Ejecutivo Provincial al hacer los llamados a elecciones para estas y otras situaciones.
“Evidentemente, sí se tiene que dar esa adecuación y tenemos que tener concejo deliberante en El Trapiche, Carpintería, El Volcán. Cómo se tiene que dar, es otra discusión. Es una discusión muy buena, profunda. Creemos que tiene que haber concejo deliberante, pero no en El Trapiche solamente, los concejos deliberantes tienen que estar implementados en otros municipios de la provincia”, dijo D’Onofrio.
Entonces, señor Ministro, porqué no lo hacen; están en deuda con los pueblos de la provincia desde hace por lo menos die años.
Para darle dramatismo a la situación y victimizarse, dijo que sentían “que se ha tomado a El Trapiche de rehén, que no se quiere votar la normalización hasta tanto aseguremos que se modifiquen las estructuras políticas”.
Reafirmando su postura o la del Ejecutivo afirmó que “a quien le interesa las estructuras políticas es a quien está en política. Al vecino común no le modifica que haya un concejo deliberante o no”, sostuvo, como si supiera lo que opina cada vecino en ese sentido.
“No podemos pretender que la minoría someta con que un tema tenga que ir en simultáneo con el otro. Una cosa es la normalización de El Trapiche y otra cosa es el debate para ver cómo se adecúan las estructuras políticas de la provincia. Son dos aspectos que hay que abordar. El más urgente es el Trapiche, y me parece que se está confundiendo lo urgente con lo importante”, recalcó D’Onofrio, dejando en claro que lo para el gobierno lo primordial es nombrar el Interventor para zanjar la situación y, después, cuando ya no sean necesarios los dos tercios de los votos, ningunear la propuesta de la creación del Legislativo Comunal de la localidad.


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