Una criatura de un año y medio fue salvada gracias a los conocimientos en técnicas de reanimación de un oficial que en ese momento se encontraba de guardia en la comisaría Quinta de Resistencia.
Una situación extrema y al límite se registró el lunes por la noche en una vivienda del barrio Juan Bautista Alberdi, la que por suerte tuvo final feliz gracias al accionar del oficial ayudante Quaranta, de la seccional Quinta.
La comisaría Quinta en el barrio Güiraldes de Resistencia.
Yolanda Mercedes Franco fue la que acudió al día siguiente de los hechos hasta la dependencia para agradecerle al policía lo que había hecho por su nietita Solange Naiara. Según contó la mujer a las 23.30 estaba su hija, esposo y beba sentados en la vereda de la casa cuando la adolescente entró corriendo para contarle lo que estaba sucediendo. “Solo- así la llaman- había entrado en convulsión y los ojitos estaba para atrás y ante esta desesperación, mi hija, yerno y yo salimos corriendo hasta la comisaría”.
La familia reside en Manzana 29, casa 39 y son al menos diez cuadras hasta la comisaría más próxima, donde allí encontraron al salvador de Yolanda.
“Me la arrebató de los brazos y comenzó a frotarle el pechito, le hizo maniobras de reanimación, y la acurrucó sobre sus hombros”, contó la abuela ayer quien regresó a la comisaría para agradecerle.
También destacó la capacidad de control del oficial quien además de hacerle prácticas de primeros auxilios a Yolanda, también debió calamar a la abuela, y a los padres de la pequeña, que esperaban verla respirar nuevamente.
Un segundo cuadro de convulsión sufrió la nena y allí el policía la colocó sobre un escritorio donde debió hacerle respiración boca a boca, presionándole el tórax siendo reanimada nuevamente.
El reflejo de un papá
Quaranta la alzó - y junto a la familia de ella, se trasladaron con la colaboración de otro policía en camioneta hasta el hospital, donde la criatura volvió a convulsionar en la intersección de avenidas Chaco y Castelli, donde nuevamente Quaranta logró estabilizarla hasta que llegaron a la guardia del nosocomio. Allí se hizo cargo el doctor Urbano quien decidió dejarla en observación.
Yolanda Franco, ya calma y con la situación controlada no dejó pasar la oportunidad de acudir ayer al mismo lugar donde acudió para pedir auxilio.
Mientras el héroe del barrio Ricardo Güiraldes, como así ya lo nombran los vecinos, admitió en diálogo con NORTE que “fue una situación extrema, jamás pensé que estaría al límite”.
Pero dejando de lado el verticalismo que rige en la fuerza policial, no dudó en contar “en los diez años de antigüedad jamás me tocó vivir una situación extrema, pero creo que procedí antes que nada como papá y después como policía”, reflexionó el hombre que le salvó tres veces la vida en pocos minutos de diferencia a “Soli”, como prefiere llamarla su joven madre.
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