Ya es oficial: el anfiteatro del Parque Central de la capital neuquina tiene nombre. Se llama “Gato Negro”, tal como lo bautizaron quienes procedieron a desenterrarlo, en rotunda resistencia, cuando el gobierno municipal había determinado su relleno.
Terminó así otro capítulo de una curiosa historia, que tuvo de un lado la decisión del gobierno municipal de rediseñar el sector del anfiteatro del Parque Central capitalino, y la oposición de un grupo de militantes, artistas y simplemente gente que no estaba de acuerdo. Dos veces se tapó la olla del anfiteatro, y dos veces se removieron los escombros para volver a dejarlo al descubierto (foto), hasta que intervino el Deliberante, se sancionó una ordenanza, y se restauró, con algunos cambios, el anfiteatro original.
El proyecto del nombre, que fue presentado en julio de 2013 mediante la Banca del Vecino por el “Colectivo de Artistas y Vecinos Autoconvocados”, fue aprobado por mayoría este jueves en el Deliberante. Es el primero que se aprueba con la modalidad de presentación desde participación ciudadana directa.
Votaron a favor concejales del MPN, interbloque Frente para la Victoria, UCR, Libres del Sur y CC-ARI. Los concejales del MPN Osvaldo Llancafilo y Pablo Bongiovanni hicieron expresa alusión a que el Municipio debía ocuparse de su mantenimiento.
Bongiovanni votó en forma negativa por el nombre (“siempre será el anfiteatro del Parque Central para mí”, dijo), pero hizo un público reconocimiento a quienes destaparon en dos oportunidades el anfiteatro y continúan realizando allí actividades.
Las concejalas Anahí Guillén y Mercedes Lamarca destacaron la importancia del nombre y cómo, de esta manera, se preservaba la historia de lo que allí había sucedido y también los “verdaderos significados de lo que implicó la lucha”.
El nombre de “Gato Negro” surgió del hecho de que cuando estaban removiendo tierra y escombros del lugar, encontraron un gatito que se había escondido allí.
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