La ruta se vuelve intransitable. Conductores tardan horas para volver a casa.
Lo peor es la vuelta. La ruta nacional 9 se vuelve un verdadero infierno desde las 18.30 a 20 los días sábado y sobre todo los domingos porque los salteños comienzan a levantar campamento para regresar desde la vera del río a la ciudad.
Los vehículos circulan a paso de hombre y no hay forma de darle dinamismo ya que tiene tramos muy angostos.
En sintonía con la gente de El Angosto, desde la subcomisaría 1 de Vaqueros aconsejaron a los automovilistas y veraneantes salir a la mañana más temprano. "Se disfruta más del día y se regresa más temprano. Eso nos haría las cosas más fáciles porque no se armaría el cuello de botella que tenemos entre los dos puentes", aseguró uno de los policías del puesto de control carretero.
"Los vecinos de Vaqueros ya saben que ese horario no se puede salir ni entrar del pueblo. El tema es que tampoco podemos tener una emergencia", dijo otra policía.
Lo más elegido
A municipio revuelto, ganancia de los privados. Cuando el Balneario Municipal Carlos Xamena, de la ciudad de Salta, sigue haciendo reparaciones para largar su temporada, los emprendimientos privados fueron los que ganaron en los dos últimos fines de semana largo.
Las piletas, quinchos, comedores rurales y campings de Vaqueros y La Caldera tuvieron que decirles a muchos clientes que ya "no había lugar" ante el abarrotamiento de gente.
Consecuentemente explotó todo y lo primero que sufrió fue la única ruta que comunica la zona. Luego le siguieron la basura que dejó la gente y las renovadas quejas de los vecinos del lugar para cuando el sol dejó de brillar.
El sábado 6 de diciembre no fue tanta gente a los campings y al río de Vaqueros y La Caldera como el domingo pasado donde una gran cantidad de personas disfrutaron del verde, el río y de asado acorde a los bolsillos. Desde el puente del río Wierna comenzaba la gran cantidad de familias que se apostaban sobre el cauce de agua cristalina. Hasta el dique Campo Alegre fueron varios centenares de personas las que llegaron.
Antes del mediodía ya no había lugar para nadie en los balnearios privados y los que se durmieron tuvieron que optar por hacer fuego en los lugares públicos a orillas del río.
En El Angosto, un complejo con laguna artificial a 2 kilómetros de La Caldera el encargado del lugar dijo "Los fines de semana es mejor venir lo más temprano posible. Nosotros abrimos a las 9 y ya comienza a llegar la gente que quiere elegir la mejor sombra".
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