La práctica lo demuestra. En Mendoza no existe un relevamiento formal de las condiciones de accesibilidad, a pesar de que esto está ordenado por la ley vigente.
Meses después volvió a la calle, pero con una rutina muy distinta. Se acostumbró a llamar a cafés y restoranes antes de salir para saber si iba a tener posibilidades de acceder al edificio y en especial al baño. También tomó como hábito contactarse con el control del grupo de colectivos que pasa por su casa para saber a qué hora iniciaba su recorrido el micro con rampa. Comprar ropa desde la vereda se volvió un clásico. Su esposa, Romina Castro, lo acompaña y pide permiso para sacar las prendas a la calle y así mostrarle a su esposo colores y modelos: “De probarse una camisa ni hablar. A nuestros hijos –Lucas (18) y Agustín(15)– a veces los pone incómodos esa situación y no es para menos. Ahora cambiamos de local".
Inaccesibles
No existe un censo acabado sobre accesibilidad de edificios públicos y privados en la provincia, pero por la experiencia de asociaciones y personas con discapacidad se calcula que al menos la mitad de los edificios del microcentro no cuentan con instalaciones adecuadas para el ingreso y circulación de personas con movilidad reducida o discapacidad.
Restoranes, locales comerciales, cafés, quioscos, escuelas, hoteles, edificios públicos y/o de oficinas, cajeros automáticos; en todos los rubros hay ejemplos de carencias: rampas, baños angostos, espacios demasiado reducidos para circular y ascensores pequeños son algunas de las barreras presentes.
Cambio
Hernán Oro es dueño de un taller metalúrgico en el que fabrica rampas, entre otros productos. Asegura que entes provinciales y privados le consultan cada vez más para hacer accesibles sus instalaciones. “No es lo mismo hoy que hace 10 años, según me cuentan quienes llevan más tiempo que yo en sillas de ruedas”, afirmó. A pesar de esta progresiva toma de conciencia, Oro lamentó que no pueda movilizarse solo en tantos sitios: “Es muy fea la sensación de que tengan que venir a levantarte la silla. Soy independiente y me gusta sentirme así. Las sillas son todas iguales, está en la decisión de cada uno cómo tomar las cosas. Uno no sabe qué le traerá el destino”.
Excusas
"Se afea el frente" o "¿Cuánta gente con discapacidad puede venir aquí?” Son algunos de los argumentos utilizados por muchos propietarios para no invertir. El código de edificación de Capital exige que sólo se puede construir de la línea de edificación hacia adentro y no puede haber elementos que avancen sobre las veredas. Sin embargo, al hospital Fleming se le autorizó a colocar una rampa en la vereda porque no había otra posibilidad. Un ejemplo de que se contempla cada caso y se puede, si se quiere. En el caso de los edificios declarados Patrimonio Cultural, las modificaciones también deben estar autorizadas y pueden concretarse, siempre siguiendo un buen criterio de intervención. Un ejemplo de bien patrimonial intervenido es el Centro de Congresos y Exposiciones: tiene un ascensor externo como alternativa a las escaleras.
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