La calle Crouzeilles, una de las últimas del Oeste que cruza la ciudad de Norte a Sur a través de sus 5,5 kilómetros, se convirtió con el paso del tiempo en una arteria de circulación constante de camiones de gran porte y camionetas vinculadas a la actividad petrolera. El movimiento continuo de estos vehículos convirtió este camino en medio de las chacras en una calle casi imposible de transitar, que trae enormes perjuicios a quienes viven y transitan por la zona.
A raiz de este viejo problema, el intendente Horacio Quiroga dijo que pedirá a las empresas petroleras que se hagan cargo del asfalto en ese lugar (ver aparte).
Se agrega a la actividad petrolera el constante paso de los colectivos, ya que desde que Indalo trasladó su base a esa zona las unidades atraviesan esta arteria para realizar su recorrido habitual.
El mayor reclamo de los vecinos consultados fue la dificultad que se origina cada vez que llueve. “Se nos complica porque se hacen grietas muy profundas más arriba, corre el agua y nos quedamos incomunicados, o apenas podemos pasar con el auto”, contó Pablo, vecino de uno de los sectores más al norte de la calle.
“No tenemos salida. Si llueve mucho, no podemos ir por Belgrano ni Pérez Novella porque se inundan, quedamos encerrados, un desastre”, dijo María de los Ángeles, del Plan Federal de las 370 Viviendas, ubicado frente al Hipódromo, quien agregó que “muchos vecinos vendieron sus casas porque se cansaron. Son todos trabajadores y decidieron irse porque es muy difícil salir de acá”.
Crouzeilles comienza en San Martín y termina más allá del barrio Almafuerte, donde se conecta a través de otra calle de tierra con la Autovía y genera que aumente la circulación vehicular. El problema más grave se concentra entre San Martín y el Hipódromo; luego hacia el Norte comienza a mejorar, pero cuando llueve el problema es uniforme en toda su extensión.
“Con la lluvia fuerte estuve dos días sin poder salir de mi casa. El gran problema que tenemos es el colectivo, que pasa poco”, indicó Osvaldo. Lo cierto es que vivir en esta zona complica y enoja a los vecinos, que piden soluciones urgentes.

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