Lo dijo el Sumo Pontífice durante su homilía, que fue seguida en la Plaza de San Pedro por miles de fieles. “Por desgracia, en todas las épocas de la historia existen ´Herodes´ que traman planes de muerte”, advirtió.
En uno de los pasajes más fuertes de su homilía, advirtió que “el verdadero poder es el servicio”.
Ante miles de fieles y mandatarios de todo el mundo, el primer Papa latinoamericano fijó las líneas de su pontificado.
“El verdadero poder es el servicio, y también el Papa, para ejercer el poder (...) debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto y rico de fe”, afirmó Francisco, que en sólo unos días ha dado esperanzas de cambio en una Iglesia desacreditada por los escándalos internos.
“Custodiar toda la creación, custodiar a todos, especialmente a los más pobres, custodiarnos a nosotros mismos. He aquí un servicio que el Obispo de Roma está llamado a desempeñar, pero al que todos estamos llamados”, aseveró.
En la homilía en italiano, el Papa también pidió a los jefes políticos y económicos que hagan lo mismo, cuidando toda la creación de Dios y no dejando que “los signos de destrucción” dirijan el mundo, al recordarles que “el verdadero poder es el servicio”.
También aseguró que “el odio, la envidia y la soberbia ensucian la vida”, y señaló que “no debemos tener miedo de la bondad, ni siquiera de la ternura”.
A la celebración eucarística en plaza San Pedro asistieron jefes de Estado, entre ellos la presidenta Cristina Fernández, y cientos de miles de peregrinos de todo el mundo.
Ceremonia
Antes de la ceremonia del inicio del pontificado, Francisco recorrió la Plaza de San Pedro en un jeep blanco y saludó a los peregrinos. Volvió a salirse del protocolo al bajarse del vehículo para besar en la frente y bendecir a un hombre con discapacidad motriz.
El ritual de inicio del ministerio petrino comenzó a las 5.30 hora argentina (9.30 hora italiana), dentro de la basílica vaticana, donde Francisco rezó ante la tumba de San Pedro con diez patriarcas y otros arzobispos mayores de las iglesias orientales católicas.
Luego, el cardenal protodiácono Jean Louis Tauran, el purpurado francés que el miércoles 13 de marzo anunció al mundo “Habemus papam”, le colocó el palio papal, la estola de lana de oveja con cruces rojas que se pone sobre los hombros, identifica y representa al Buen Pastor.
Atributos
En tanto, el cardenal Ángelo Sodano, decano del Colegio Cardenalicio, le entregó al Papa el Anillo del Pescador, de plata bañado en oro, y no de oro puro como es tradición, que confeccionó el orfebre pontificio Enrico Manfrini.
El Papa encabezó después la procesión mientras se cantaba la Laudes Regiae (El Rey es Cristo) y se invocaba a los santos, hasta llegar a la plaza, donde presidió la misa.
Al llegar al altar en la Plaza de San Pedro para la celebración eucarística, concelebrada por 180 representantes eclesiásticos, el Pontífice recordó la “feliz coincidencia” de iniciar su ministerio petrino en la fiesta litúrgica de San José, Patrono de la Iglesia.
Tras la lectura de la Biblia en inglés y del evangelio en griego, Francisco pronunció la homilía en italiano, en la que renovó su compromiso de querer trabajar “especialmente” por “los más pobres”, para “hacer brillar la estrella de la esperanza”.
Al final de la misa, y una vez que se despojó de las vestiduras litúrgicas, Francisco se dirigió al altar central de la basílica para saludar a los jefes de las delegaciones oficiales de más de 130 países, que desfilaron ante él.
Bergoglio fue elegido Papa el 13 de marzo en la quinta votación del cónclave que se realizó en la Capilla Sixtina, a raíz de la renuncia al pontificado de Benedicto XVI. .l


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