¿Tiempo de hacer cuentas? Los hinchas las hacen. El cuerpo técnico y los futbolistas se abrazan al bajo perfil, pero cuesta creer que ninguno de ellos no analicen los puntos que se tienen, los que restan por jugarse y la diferencia que hoy se mantiene...
Hay unos cuantos datos numéricos (ver infografía) que le dan la derecha a Central en esto de creer que el objetivo del ascenso finalmente podrá cumplirse. Por ejemplo, el Canalla es el equipo que más puntos acumuló hasta la fecha 26 en los últimos cuatro torneos de la B Nacional. Es que tiene 53 unidades, superando al Instituto del torneo pasado, que a esta altura del campeonato tenía 52. Igual la Gloria no pudo ascender, aunque hasta el año pasado había sólo dos ascensos de manera directa y no tres como en esta oportunidad. Además, el conjunto cordobés le llevaba en ese entonces seis puntos al cuarto, que era Quilmes. Hoy Central duplica esa diferencia sobre el Lobo jujeño.
No está mal mantener el perfil bajo. Tal vez sea el comportamiento más adecuado para no distraerse ni relajarse. Pero la diferencia está, es insoslayable. Y aquí aparece una segunda lectura numérica que potencia las chances del equipo de Arroyito: en los últimos cuatro torneos ninguno de los equipos que luchaban por el ascenso sacó más de 26 puntos en las últimas 12 fechas. De cumplirse esta estadística, todos los equipos, incluido Central, tendrían que dejar al menos 10 puntos en el camino en esta recta final. O sea, de darse esto, a Russo y sus dirigidos les alcanzaría con sólo 13 unidades.
El refrán dice que “cuando uno se quema con leche ve una vaca y llora”. En esto Central la sabe lunga por lo ocurrido en el torneo pasado, cuando parecía tener el ascenso al alcance de la mano y finalmente no lo logró, aun con la gran campaña de 69 puntos.
Para llegar a esa marca le faltan sólo 16 unidades. Una cifra lógica, si se quiere, analizando el paso ganador que viene mostrando. Otro apunte: Nunca en la historia de la B Nacional un equipo con 70 puntos (apenas uno más de la marca a la que se está haciendo referencia) terminó en el cuarto lugar.
Y las especulaciones no se terminan allí. Hay muchas para hacer y analizar. Por ejemplo, los equipos que pelean el ascenso junto al Canalla tienen que medirse entre sí, por lo cual va a haber más de uno que, inexorablemente, perderá puntos.
Russo, como cabeza de grupo, es quien más firme tiene los pies sobre la tierra. Sin ir más lejos, mientras miraba el partido entre Olimpo y Deportivo Merlo (en Tucumán) del pasado sábado, en tren de análisis confió que “nada está definido”, ya que sostiene que “esto es difícil para todos”. Su sensación es que el tiempo de hacer números todavía no llegó, pese a que “hoy todos hablan de los puntos que necesitamos para ascender cuando todavía queda mucho por delante”.
Remontar un partido como el de Olimpo, con todos los contratiempos que se suscitaron, salir victorioso de lo ocurrido el pasado domingo en Tucumán parecen indicios de que, cuanto menos, se sabe de qué se trata la cosa y por lo que se está peleando. Ni hablar de las muestras que el equipo está dando como tal.
Central lleva 15 partidos invicto. Y viene de sacar 41 de esos últimos 45 puntos en disputa e hizo, en todo ese tiempo, un culto de la victoria, especialmente en condición de visitante, donde lleva ocho triunfos de manera consecutiva.
Por supuesto a lo que se apostará es a fortalecer la localía en los seis encuentros que le restan en el Gigante ante rivales (Patronato, Almirante Brown, Crucero del Norte, Defensa y Justicia, Aldosivi y Deportivo Merlo), a priori, no de fuste.
Por los números anteriormente expuestos, cumpliendo con el mandamiento de hacerse fuerte de local, debería alcanzarle para lograr lo que en Arroyito tanto se desea. Después, partidos son partidos y se sabe que se está en presencia de una categoría sumamente pareja, en la que cualquiera puede dar una sorpresa. Lo que nadie puede poner en tela de juicio es que los números hoy son los mejores aliados con los que cuenta Central.
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