El cambio de las interpretaciones históricas sobre la llegada de los europeos a América produjo modificaciones en el abordaje de la efeméride en las escuelas. El nuevo paradigma busca poner el énfasis en la vida precolonial.
La historia de América no comenzó en 1492, cuando llegó Cristóbal Colón con sus carabelas. El continente no fue "conquistado", sino que ya era habitado por indígenas que atesoraban una gran riqueza cultural. Los pueblos originarios no fueron civilizados: fueron saqueados, sometidos y silenciados. Estas definiciones representan algunos de los cambios que, a lo largo de los años, hubo en las escuelas en la conmemoración del 12 de Octubre, que en 2010 dejó de recordarse como "Día de la Raza" para llamarse "Día del Respeto a la Diversidad Cultural".
Si antes la educación ponía el acento en el proceso que llevó a la cultura europea a imponerse en América, ahora la intención es dar paso al análisis y a la valoración de la variedad de culturas que los pueblos indígenas y afrodescendientes aportaron y aportan a la construcción de la identidad.
"El primer cambio importante tiene que ver con un cambio de paradigma general que se da desde la Ley de Educación. A partir de allí, el Estado se hace cargo de los derechos de los grupos que eran discriminados, incluso por una efeméride que se llamaba Día de la Raza", comenta a LA CAPITAL la secretaria de Educación municipal, Mónica Rodríguez Sanmartino.
La funcionaria recuerda que, cuando ella iba al colegio, tenía una "certeza total y absoluta de que había sido una suerte que Colón descubriera América y civilizara a los indios". Y agrega: "Después de muchos años y mucha lectura, nos damos cuenta de que era una relación de fuerzas desigual, y de que la denominación de Día de la Raza transmitía cierta discriminación".
El 12 de Octubre conmemora en todos los países latinoamericanos el momento en que Europa occidental arribó por primera vez al continente americano. Desde 1917, por un decreto del entonces presidente de la Nación Hipólito Yrigoyen, se recordó la fecha como "Día de la Raza".
En 2007, el Inadi (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo) presentó un proyecto mediante el que propuso cambiar la denominación por el de "Día de la Diversidad Cultural Americana". Tres años después, un decreto de la presidenta Cristina Fernández estableció la actual denominación.
La modificación se basó en el entendimiento de que la división de la humanidad en "razas" carece de validez y de que, además, esa categoría constituye hoy una concepción política y social errónea y peyorativa. Por lo tanto, se argumentó, sólo favorece reivindicaciones racistas.
"La decisión política tomada por el Ejecutivo nacional generó un hecho de reparación histórica para nuestros pueblos originarios, modificando no sólo su denominación, sino también su valor simbólico", asegura en su página web el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. En este sentido, "la Constitución Nacional consagra el derecho a la igualdad, reconoce la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos" y garantiza "el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural".
Un proceso paulatino
Esta nueva perspectiva se volcó en las aulas, pero ?como sostiene Virginia Fueyo, supervisora del nivel inicial de la Secretaría de Educación? no fue un cambio abrupto: "Las escuelas venían transformando la enseñanza y los contenidos que se transmitían antes de que, por ley, el Día de la Raza pasara a llamarse Día de la Diversidad Cultural".
La nueva visión también se había instalado en la sociedad previo a la sanción de la ley. "Empezamos a pensar que Colón no había descubierto América, sino que América era un continente habitado por muchísimos pueblos que tenían una historia, que tenían muchas culturas y una riqueza inmensa. Un concepto de riqueza diferente al que tenían los que llegaban", interpreta Fueyo. Y menciona que la disparidad de fuerzas entre los que vivían en estas tierras y los que llegaron "finalizó con un sometimiento y una expropiación de la memoria".
El Ministerio de Educación de la Nación fija en el calendario escolar una pauta para trabajar cada efeméride. Un camino a seguir. En paralelo, el Plan Nacional Contra la Discriminación estableció, entre sus prerrogativas, que el 12 de Octubre sea "un día de reflexión histórica y diálogo intercultural".
"En este marco, se le da mayor importancia al conocimiento de la historia precolonial. Antes, considerábamos la historia de América a partir de 1492; ahora rescatamos la vida anterior", compara Fueyo.
"Lo que proponen muchas instituciones educativas es reconocer una mirada diferente hacia los pueblos originarios, integrarlos como parte de nuestra identidad, acercar la voz de los pueblos originarios de la Argentina. En otras palabras, consolidar el reconocimiento de la plurietnicidad y la pluriculturalidad de nuestro país", postula Rodríguez Sanmartino.
"El énfasis de la jornada ?agrega? está puesto en hacer una reflexión y una concientización de que es bueno que seamos diferentes, entendamos las diferencias y podamos vivir en paz. La idea es despertar una reflexión de la convivencia en la diversidad".
¿Cómo queda, tras este cambio de paradigma, la figura de Cristóbal Colón? "Creo que, para los chicos, tiene que ser el gran navegante que logró convencer a gente poderosa de que le diera medios para llegar al otro lado del mundo. No creo que su figura pueda ser desmerecida por lo que pasó después. Hay que ver lo que hizo en su contexto", opina Rodríguez Sanmartino.
"No dejamos de hablar de la llegada de Colón. Se considera que las naves que arribaron al continente y dieron lugar a la colonización posterior encontraron un territorio habitado por pueblos con historia", insiste Fueyo. "Colón fue un aventurero, un navegante avezadísimo. Podemos ver en él muchas habilidades, pero había un gran poder atrás, había imperios que estaban buscando expandirse y necesitaban riquezas. Y Colón fue el instrumento de un imperio", subraya.
Los pueblos originarios, destaca Fueyo, no son silenciosos: fueron silenciados. "Ellos mismos, con su lucha, fueron recuperando su voz. Y a esto también contribuyeron las posturas de descolonización del pensamiento, de nuestros lenguajes y nuestras costumbres".
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