Luciano Hernández, un joven obrero de 24 años, falleció trágicamente el viernes al ser alcanzado por una descarga eléctrica cuando trabajaba en la construcción del nuevo edificio del Colegio Hipólito Yrigoyen, en Km 3.
La tragedia tuvo lugar en la tarde del último viernes.
Así lo explicó Alberto Rodríguez, vocero de los trabajadores ante la empresa Ramon Ledesma, concesionaria contratada por el Gobierno provincial para la construcción del nuevo edificio de la escuela Hipólito Yrigoyen que se cobró una vida mientras un segundo obrero se salvó de milagro.
Rodríguez indicó que la obra lleva prácticamente un año de desarrollo, y que la ejecución continuará hasta marzo próximo. También dijo que se elevaron al menos 10 pedidos de inspección en el último trimestre a la Subsecretaría de Trabajo. La principal preocupación de la cuadrilla, que reúne a medio centenar de trabajadores, son las violaciones a las condiciones de seguridad e higiene.
Según expuso el vocero, las principales falencias se dan justamente en el sistema eléctrico, al que describió diciendo que están “todos los cables colgando o tirados en el piso” y añadió que mientras los empalmes eléctricos están aislados sólo con nylon, trabajan actualmente sin disyuntor, ya que fue retirado “porque saltaba permanentemente”.
En tal contexto, Rodríguez sostuvo que “el accidente del viernes se pudo haber evitado” y reclamó que mientras la Subsecretaría de Trabajo hizo oídos sordos a los permanentes pedidos de inspección por faltas a las que se suman el comedor pegado a los sanitarios, o la gran cantidad de hierros tirados en el suelo, entre otras, sólo se hizo presente en la construcción el viernes cuando los obreros ya se habían retirado, y únicamente se abocó a labrar un acta con lo ocurrido. La actuación no produjo ningún cargo ni mandamiento a la empresa constructora.
El trabajador agregó que la firma a cargo de la supervisión de seguridad e higiene laboral contratada por la constructora, se limita a brindar charlas informativas a los obreros, pero no desarrolla tareas de inspección. “Ellos vienen cada dos meses a que les firmen un papel y no hacen nada más que eso” reprochó.
Bajo tales circunstancias, los 50 trabajadores afectados reclamaron ayer con una retención de servicios, aunque el delegado indicó que la protesta no podría ser llevada más allá, dada la posibilidad de que se descuenten días de trabajo en la liquidación de haberes, de modo que apeló a que la Subsecretaría de Trabajo tome finalmente cartas en el asunto e intervenga en la obra.
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